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En filas para empeñar

Gente en el mercado de Valladolid

Unos no respetan la sana distancia por el Covid-19

VALLADOLID.— En lo que va de la crisis económica que se inició en marzo por la pandemia de Covid-19, las casas de empeño son de los pocos negocios a los que les va bien, pues mucha gente acude a empeñar muebles o prendas oro.

A las puertas de las casas de empeño se observan filas de clientes.

El jueves 2, se supo que en una casa de empeño de la calle 40 entre 41 y 43, en pleno centro de la ciudad, se formó una fila de personas que abarcó más de 100 metros de largo, muchos para empeñar sus prendas de oro, otros para pagar intereses de las prensas empeñadas en lo que va de la emergencia.

La gente pasó varias horas en la fila, muchos buscaron alguna sombra para esperar, ya que en el negocio los atendieron uno por uno.

Las casas de empeño fueron de los pocos negocios que no cerraron desde el 30 de marzo, cuando la Secretaría de Salud federal ordenó suspender toda actividad no esencial para contener los contagios de Covid-19.

Algunos cerraron pero solo por unos 15 días y reabrieron. Con los días aumentó la gente que acudía a dejar artículos electrónicos o prendas de oro, ante la necesidad económica que afrontan.

Anteayer sábado en la casa de empeño de la calle 40 entre 41 y 43, a menos de 50 metros del Palacio Municipal, se observó a muchas personas en la fila para pagar adeudos o abonar intereses.

En algunos casos no se respetó la sana distancia.

En el interior del negocio se observó que aplican todas las medidas de higiene.

Para empezar solo permiten el ingreso de una persona, quien al entrar pisa un tapete desinfectante, luego una persona le aplica la pistola para medir la temperatura corporal y le pone gel en las manos.

Después, el cliente pasa a la ventanilla correspondiente para ser atendido.

Todo el proceso es observado por personal de seguridad y un policía municipal, quien por cierto es asignado al lugar por la corporación como parte de la seguridad del negocio.

Sin embargo, afuera, en cierto momento, la sana distancia 1.5 metros mínimo no es respetado, así que la fila se puede convertir en un centro de contagio.

Lo mismo se observó en una tienda departamental ubicada casi enfrente, donde casi a diario hay largas filas de gente, ya que igual van entrando uno por uno, así que uno tarda en entrar.— Juan Antonio Osorio Osorno

 

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