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Esperan una obra

Una mujer camina ante la entrada de la actual iglesia de la comunidad de Sucopo

Restauración de templo de Sucopo iniciaría el día 5

SUCOPO.— Aún cuando no existen datos exactos de su construcción, los habitantes de esta comunidad de Tizimín confían en que pronto se iniciará la restauración de la antigua iglesia ubicada a espaldas de la actual, donde veneran a la Virgen de la Candelaria en febrero.

Doña Gilda Guerrero Arjona recordó que hace unos 15 días llegó a esta población el personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para la inspección ocular y luego reunirse con la comunidad católica.

“Dijeron que deben empezar el 5 de octubre, por eso nosotras ya empezamos a hacer nuestras ventas los domingos y rifas para juntar un poco de dinero, aunque sea para cocinar algo para darle a la gente que va a venir a construir nuestra iglesia”, afirmó la mujer.

Doña Gilda, de poco más de 70 años de edad, indicó que durante 20 años fue encargada de la iglesia y que siempre solicitó a las autoridades la reparación de una parte del templo que representa un riesgo de derrumbe, pero nunca le cumplieron.

“Hace unos años decidí entregar las llaves, pero la señora que aceptó seguir como encargada solo lo hizo un año y nos las devolvió; ahora entre mi familia nos encargamos de abrir, cerrar y prender veladoras a la virgencita”, agregó.

Como se recordará, el 12 de junio del año pasado, las fuertes lluvias ocasionaron el deslave de las ya deterioradas paredes, lo que causó el derrumbe de una parte, que a las pocas horas fue acordonada por personal de Protección Civil Municipal para prevenir accidentes.

También llegó una comisión de Arte Sacro de la Arquidiócesis de Yucatán, que tomó fotografías y entrevistó a algunos veteranos católicos, y recientemente regresaron para avivar las esperanzas de la obra.

La mujer explicó que les anticiparon que las paredes antiguas no serán derribadas, es decir, que se conservarán las piedras labradas, pero les ofrecieron restaurarlas y techar este espacio, a fin de que ya no represente un riesgo.

En el interior de este templo católico ubicado a 10 kilómetros de la cabecera municipal, se aprecian enormes rocas talladas, que se han derribado por las lluvias.

En la parte alta del arco también hay otras rocas que se teme que en cualquier momento se desprendan y terminen en el suelo.— ISAURO CHI DÍAZ

 

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