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Fin a recorrido guadalupano de fiel de Cansahcab

Una pareja que le dio la bienvenida al caminante guadalupano en la entrada del municipio de Cansahcab

CANSAHCAB.— El caminante guadalupano Isidro Poot cumplió un año más su promesa a la Virgen de Guadalupe al concluir su recorrido en bicicleta en la ruta por la Paz y la Salud de Yucatán.

Isidro Poot retornó a su natal Cansahcab acompañado de un contingente de motociclistas y automovilistas que lo esperaban, así como familias que salieron a la puerta de su casa para darle la bienvenida con un altar de la Virgen de Guadalupe.

En la entrada de Santa María, comisaría de este municipio, el caminante guadalupano se hincó a orar.

El adulto mayor agradeció a las personas el apoyo que le brindaron en su recorrido.

La llegada a Cansahcab se realizó sin el apoyo de la Policía Municipal, pero en las poblaciones que formaron parte de su recorrido le ofrecieron escolta policíaca hasta la próxima comunidad y viceversa.

Entrevistado sobre su experiencia, dijo que el próximo año, si Dios lo permite retornará caminando de la Basílica de Guadalupe, en Ciudad de México, pero con una pareja de Pisté, otra persona de Santo Domingo, Buctzotz, y uno más de Isla Aguada, que se han apuntado como parte de su promesa a la Virgen Morena.

José Misael Kuyoc Balam y Fátima Beatriz Tun Ucán, de Pisté, explicaron que cada año corren por la Virgen de Guadalupe y el próximo será el número 12, por lo que quieren retornar caminando a su comunidad, acompañados de Isidro Poot.

Inicios

El caminante recordó que desde hace tres años cumple su promesa caminando desde la capital del país, luego de visitar la Basílica. Sin embargo, considera que este 2020 no cuenta.

También dijo que el siguiente año será su despedida como peregrino.

“Mi hijo se accidentó y estuvo a punto de morir, le pedí a la Virgen Morena por su salud, me cumplió y ahora también le cumplo la manda”, indicó.

En su mensaje a los antorchistas, felicitó a los que salieron a correr por la fe firme a la Morenita, y a los que no lo hicieron también, “porque esta devoción no se acaba, son los 365 días del año”.

Agradeció a las familias que lo apoyaron en su camino con alimentos, cuidados y hospedaje.

“Fue un recorrido inolvidable donde conocí a nuevas personas y la gente que salió a verme a mi paso por las comunidades es una forma de fomentar la fe a la Virgen Morena”, concluyó.

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