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Fue infarto, no suicidio ni crimen

Aspectos de las labores de los agentes ministeriales del levantamiento del cuerpo de un hombre hallado muerto en la sala de su casa. Fotos de Megamedia

Lo hallan muerto en Valladolid, en la casa que rentaba

VALLADOLID.— Lo que se reportó como un suicidio y que luego trascendió como un presunto homicidio, finalmente resultó ser el fallecimiento de Jacinto Alcocer Martínez, de 45 años de edad, a consecuencia de un infarto al miocardio.

El deceso ocurrió en el interior del predio ubicado en la calle 52-A entre 55 y 57 del barrio de Sisal, donde rentaba.

Jacinto Alcocer Martínez tenía en renta una casa en el la mencionada dirección y se dedicaba a la venta de huevos, actividad que hacía a bordo de una motocicleta.

Ayer sábado, alrededor de las 10 de la mañana, una vecina sintió un olor fétido que salía del predio, lo cual reportó de inmediato a las autoridades municipales.

Agentes de la Policía Municipal, como primer respondiente, acudieron al predio y encontraron el cuerpo sin vida de Alcocer Martínez, tirado en el piso de la sala de su casa, por lo que procedieron a dar aviso a las autoridades ministeriales.

Fue poco después del mediodía que arribó el personal de la Fiscalía, peritos y médico forense para ingresar al predio e investigar lo que habría ocurrido.

Llamó la atención que los peritos ingresaron al predio con sus uniformes especiales para no contaminar el área donde se encontraba el cádaver, pero luego de averiguar, se confirmó que se trató de una muerte por un infarto al miocardio.

Mauricio Alcocer Martínez, hermano menor del occiso, confirmó que la muerte fue natural, y que hace unos 10 años le dio un microinfarto, del cual salió adelante, pero no se imaginaron que le vuelva a ocurrir.

Desde hace alrededor de cinco años Jacinto se fue convirtiendo en un personaje de la ciudad, ya que dejó crecer su barba y su cabello. Se dedicaba a predicar la Palabra de Dios a quien encontrara en su camino, incluso algunas personas lo señalaban como una persona que estaba perdiendo la razón o que tenía un problema psicológico.

Hace unos cinco años fue detenido por agentes federales luego de un cateo en su casa y se le encontró droga, pues sus mismos clientes lo habrían señalado como un narcomenudista.

Luego de salir de la cárcel, comenzó de nuevo a predicar la Palabra de Dios y solía andar solo, y así vivía en el predio que tenía en renta.

Solo lo acompañaban dos perros, sus mascotas, los cuales, por cierto, estaban inquietos a las puertas de la casa.— Juan A. Osorio OSorno

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