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''High Ball IV'': oyeron un estallido, pero callaron por no prestar ayuda

Mario Esquivel Ríos muestra una nota del Diario

PROGRESO.— Anoche lunes, tanto de manera presencial como vía Zoom, no se hizo la sesión del Club Rotario Mérida Montejo donde Mario Esquivel Ríos hablaría del yate “High Ball IV”, que desapareció el 10 de septiembre de 1986.

La sesión se canceló por no tener espacio el club, por la pandemia del Covid-19, a petición de las familias de las víctimas y por respeto a ellas, según se averiguó.

A la sesión fue invitado como orador Esquivel Ríos, de cuya marina “Villa Dorada” zarpó el yate y luego fue designado por el entonces gobernador Víctor Cervera Pacheco para coordinar la búsqueda del navío.

Según un artículo escrito por Luis Portillo Contreras, publicado en el Diario el 12 de septiembre de 2016, en el “High Ball IV” viajaron el empresario y propietario del navío, Rafael Cervera Ortiz; su hijo, Rafael Cervera Pérez; el ingeniero Iván Rosado Núñez, Francisco Góngora Vela, Miguel Portillo Contreras, Alonzo Hernández Cabrera, presidentes entrante y saliente del Club Rotario Mérida-Montejo, respectivamente, este último también propietario de las Farmacias Homeopáticas Hernández; el ingeniero Miguel Ángel García Fernández, Raúl Domínguez Ávila y Ángel Pérez Espadas, este último era el marinero del barco y oriundo de Progreso.

Salieron para pescar frente a Chuburná, pero no retornaron en la noche.

Ayer, veteranos pescadores recordaron que Ángel Ceballos, “El Tibo”, patrón del barco pesquero “Buena Vista”, a fines de 1986 contó en las cantinas que el 10 de septiembre de ese año cuando se dirigían al poniente de Yucatán para pescar mero, como a las 9:30 o 10 de la mañana vio al “High Ball IV” fondeado por la zona conocida como 3:30, y hasta saludó a los tripulantes de esa pequeña embarcación.

Esa sería la última vez que fue vista la nave de recreo.

Según narró “El Tibo”, media hora después los pescadores escucharon una explosión y vieron humo, pero no regresaron para ver que había ocurrido, continuaron su viaje al Poniente.

Dos semanas después, cuando retornaron de viaje, se enteraron de la desaparición del “High Ball IV” y entonces el patrón del “Buena Vista” lo relacionó con la explosión que escucharon, pero no lo dijo a las autoridades marítima ni navales, pues hay una ley en el mar que obliga a prestar ayuda en caso de incidente y, como no lo hicieron, podrían haber sido sancionados.

Fue en diciembre de ese mismo año cuando, en una cantina del puerto, los tripulantes del pesquero y su patrón comentaron que escucharon una explosión, pero no podrían asegurar que haya sido el “High Ball IV” el que explotó.— Megamedia

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