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Llegan por cientos, ilusionados con trabajar en el Tren Maya

VALLADOLID.—   Cada semana, cientos de trabajadores llegan de diferentes partes del Sureste en busca de mejores oportunidades y tratan de emplearse en el proyecto del Tren  Maya.

Pasan diversas peripecias y apuros, pero la necesidad que tienen los hace aguantar hasta donde sea posible, mientras los contratan o los rechazan.

El proyecto del Tren Maya es un atractivo para cientos de personas que deciden salir de sus lugares de origen, tanto de la Península como de otros estados del Sureste, con el único objetivo de obtener dinero para enviarles a sus familiares que se ven en la necesidad de dejar.

Llegan a Valladolid con la esperanza de encontrar trabajo, pero la gran mayoría no corre con suerte. Un punto de concentración es el barrio de San Juan, donde están las oficinas de ICA (Foto de Juan Antonio Osorio)
Llegan a Valladolid con la esperanza de encontrar trabajo, pero la gran mayoría no corre con suerte. Un punto de concentración es el barrio de San Juan, donde están las oficinas de ICA (Foto de Juan Antonio Osorio)
Llegan a Valladolid con la esperanza de encontrar trabajo, pero la gran mayoría no corre con suerte. Un punto de concentración es el barrio de San Juan, donde están las oficinas de ICA (Foto de Juan Antonio Osorio)
Llegan a Valladolid con la esperanza de encontrar trabajo, pero la gran mayoría no corre con suerte. Un punto de concentración es el barrio de San Juan, donde están las oficinas de ICA (Foto de Juan Antonio Osorio)
Cientos de trabajadores llegan a Valladolid con la ilusión de hallar trabajo en el Tren Maya (Foto de Juan Antonio Osorio)
Llegan a Valladolid con la esperanza de encontrar trabajo, pero la gran mayoría no corre con suerte. Un punto de concentración es el barrio de San Juan, donde están las oficinas de ICA (Foto de Juan Antonio Osorio)

Es un proceso similar -guardando las debidas proporciones- al de los emigrantes que se van a los Estados Unidos, en busca del “sueño americano”.

Se concentran en San Juan

Para los vecinos del barrio de San Juan ya es normal ver todos los días a personas que deambulan por las calles cercanas en busca de la oficina de Recursos Humanos de la empresa Ingenieros Civiles y Asociados (ICA), encargada de las obras del Tren Maya en la región de Valladolid.

Todos los días llega un gran número de adultos, que se acercan al lugar, hacen fila para ser atendidos, pero de acuerdo con testimonios de los solicitantes solo dejan sus documentos y les dicen “nosotros te avisamos”.

A partir de la negativa empieza la parte más difícil para los trabajadores: esperar; de entrada, la gran mayoría no cuenta con un sitio en dónde dormir, y  comienza la desesperación.

Tratan de encontrar a alguien que ya esté trabajando  y que esté viviendo en un cuarto rentado para pedirle alojamiento mientras les avisan.

Durante el día acuden al parque de San Juan, en donde permanecen por varias horas, incluso se organizan entre ellos para comprar algo para comer.

Lo más difícil es cuando se les gasta  el poco dinero que traen y aún no se les contrata.

“Seguro son los del Tren Maya”

Con la llegada de cientos de foráneos cada semana a Valladolid se rompe  la rutina de los vecinos, que miran con recelo las cosas que ocurren a su alrededor.

Al tratarse de un fenómeno al cual no están acostumbrados, los habitantes de Valladolid atribuyen a quienes llegan en busca de trabajo en el Tren Maya el reciente aumento en problemáticas sociales e inseguridad, como la ola de robos a casa habitación.

“Seguro son los del Tren Maya”, repiten vecinos de los ciudadanos afectados por delitos,  aunque no se tiene la certeza de que los foráneos sean los responsables, pues la pandemia del Covid-19 y su consecuente pérdida de empleos ha perjudicado por igual a locales y visitantes.

Adversidades, hacinamiento...

La mayoría de los que son contratados se emplean como peones o “chalanes”, a quienes habitualmente se concentra en un campamento en donde, según comentarios de los propios trabajadores,  hay sobrepoblación, al grado que en una misma colchoneta –quienes tienen suerte de encontrar una disponible— duermen dos o hasta tres personas.

Resisten las adversidades e incomodidades por necesidad.

Los trabajadores que tienen cierto nivel rentan algún cuarto o se organizan hasta entre 10 personas para pagar la renta de una casa en  los fraccionamientos.  No es común que viajen a sus lugares de origen periódicamente, pues solo tienen un día de descanso.

Con la llegada de estos trabajadores o quienes aspiran a emplearse en el Tren Maya florecen algunos pequeños negocios cercanos a las oficinas de ICA en Valladolid, como puestos de comida y papelerías.

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