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“Mocambo”, sin funcionar

A un mes de la tragedia, sigue sin mantenimiento

PROGRESO.— Hoy se cumple un mes del trágico desplome de la marquesina del bar “Mocambo”, donde fallecieron tres personas, entre ellos una niña y una joven que vivían en Mérida y un vecino de este puerto.

El establecimiento continúa cerrado y no se le ha dado mantenimiento, las sillas y mesas colocadas en el techo donde está la palapa siguen en ese lugar, nadie da la cara, según comentan integrantes de la familia Perera Solís, quienes son herederos de la propiedad.

Hay versiones no confirmadas de que el empresario Carlos Baeza Manzanero, quien rentó el bar, ya no reabrirá el “Mocambo”, el cual administró varios meses en lo que se construyó la palapa sobre el techo, así como una escalera y muro de bloques sobre la marquesina, cuyo peso habría sido la causa del desplome.

El domingo 17 de febrero, fecha que quedó grabada entre las tragedias de este puerto, se desplomó la marquesina del “Mocambo”, una cantina con casi 90 años de antigüedad, ubicada en la calle 68 con 21 cerca del malecón de esta ciudad.

En el sitio fallecieron la niña Scarlet O.L.L., de 7 años de edad; Kimberly Paulina Estefanía Salazar Juárez, de 30 años, quien era maestra de inglés, ambas vivían en Mérida; y el panadero Diego Armando Bojórquez Collí, de 31 años de edad, vecino de la colonia Nueva Yucalpetén de esta ciudad.

Según se averiguó, los familiares de la niña y la joven que fallecieron aplastadas por los escombros de la marquesina, interpusieron denuncias penales ante la Fiscalía Estatal, la cual realiza las investigaciones y que en breve comenzará a citar a los denunciantes y testigos, incluso a los empleados que laboraban en el “Mocambo”, entre meseros y cocineros.

El día de los lamentables sucesos una cocinera del “Mocambo” rescató a un niño de dos años quien solo tuvo heridas leves, por lo que sería uno de los testigos que será citado a declarar, así como los heridos que fueron hospitalizados y aún no se recuperan de las lesiones.

Baeza Manzanero también sería citado a declarar, para que entre otras cosas aclare si alguna autoridad autorizó la construcción de la palapa y murete de bloques.

Al parecer, para el remozamiento del “Mocambo” que se hizo el año pasado, los albañiles fueron contratados por empleados de una empresa cervecera cuyas marcas se vendían en ese bar.

A un mes del derrumbe de la marquesina, la mayoría de los transeúntes solo alzan la vista al pasar y apresurados se alejan.— G.T.V.

 

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