in

Narradora da pláticas a niños de Hunucmá

Un momento de las narraciones que hizo la tarde del lunes

Enseña soluciones positivas

 

HUNUCMÁ.— La tarde del lunes, en la biblioteca “José León Bojórquez García”, se presentó la narradora de Cuentos Patricia Soria, proveniente de la ciudad de Guadalajara, quien platicó que lleva 10 años en la labor de llevar a varios rincones del país, pláticas dirigidas a jóvenes .

La narradora comenzó diciendo que serían tres historias que contaría; una de ella se trató de una niña llamada Estela, una niña “normal y feliz”, que iba a la escuela primaria de su pueblo y todos los domingos iban a casa de los abuelos a comer.

Cuenta que estando Estela en su escuela, su mejor amiga la empujó y la lastimó, a lo que la maestra le dijo a Estela: “Si dices que es tu amiga y te quiere no tiene por qué hacer daño y si el juego no te gusta, no juegues o grita que ya no quieres”.

Como todos los fines de semana Estela con su madre iban a casa de los abuelos a comer, pero ahí se encontraba también un tío, el cual él siempre le decía a Estela que era su mejor sobrina y que la amaba mucho al grado de que cada fin de semana el mientras los demás estaban en la cocina él llevaba a Estela a su habitación y le decía que era hora de jugar a “querernos” y que no le dijera a nadie. Estela, muy inocente y ella pensando que tenía que obedecer a su tío, dejaba que hiciera lo que quiera, y le quitaba su ropa y la acariciaba por todas partes, a lo que él le decía que eso era su manera de demostrarle su cariño; así pasaron muchos fines de semana, hasta que un día Estela, ya no le gustaba ese juego que su tío le proponía todos los domingos, y se acordó de lo que le dijo su maestra “si el juego no te gusta o te hace daño, salte, déjalo o grítalo para que los demás te oigan”. A lo que Estela empezó a gritar “ya no quiero seguir con este juego porque me haces daño” fue tan grande su grito que llegaron sus abuelos y sus padres a la recamara y descubrieron todo lo que el tío le había hecho a Estela.

Luego contó del señor Equis, un señor que leía todas las noticias del periódico y le entraba una angustia por no poder hacer algo por la gente que salía en las noticias, en una guerra o en un temblor, o simplemente en algún accidente, él se desesperaba, y siempre se preguntaba “¿y yo qué puedo hacer?”, hasta que un día saliendo de su casa se encontró con una señora con su bebé en brazos enfermo, a lo que él le pregunto “¿y yo que puedo hacer?”, la señora le dijo pues ayúdeme a llevar a mi hijo al hospital, porque yo no puedo manejar.

“Y así pasó, el señor Equis los llevó al hospital y de esa manera pudo hacer algo; y se dio cuenta que no necesitas irte lejos , para poder hacer algo por los demás, sino que también en tu propia comunidad, con tu amigos, vecinos o con alguien que te pida que lo ayudes”.

Por último habló de un niño llamado Samuel, un niño que desde que nació tenía una sonrisa preciosa que todos admiraban. Y así pasaron los años y el joven Samuel se veía feliz y sonriente, como di todo fuera perfecto en su vida; un día sus amigos lo invitan a una casa en la cual todo se tornó en pleito y el más perjudicado fue Samuel, pero aun así sonreía, hasta que un día la sonrisa de Samuel desapareció, y nadie sabía el por qué. A Samuel algo le habría pasado, algo muy feo y grave, se volvió malo, arisco, grosero; hasta que un día su maestra le pregunto ¿Samuel que te pasa? Y él no respondió se queda callado, pero su maestra insistió y lo invitó a platicar con un psicóloga, la cual le hizo hacer dibujos, a lo que el obedecía y empezó a dibujar cosas feas que le hicieron… nunca dijo qué, pero que era algo muy malo. Su psicóloga le dijo, siempre hay salidas buenas a todo lo que nos atormenta, no te quedes con ello, siempre habrá una mano que te ayudara, siempre habrá alguien quien te escuchará sin reprocharte y recriminarte nada, no te sientas culpable de nada y no busque salidas falsas. Él comprendió esas palabras y poco a poco Samuel volvió a sonreír.

La narradora al final de estas historias, comentó que “nadie te puede obligar hacer algo que no quieres, ni tus mismo padres, que como el señor Equis siempre habrá alguien que te ayudará sin nada a cambio y que alguien siempre te escuchará y te ayudará, no deben quedarse callados, ni sentirse culpables o pensar “me lo merezco por malo” o simplemente “porque eso me tocó”, ¡no!, les volvió a decir al narradora. “Siempre habrán salidas buenas, nunca busques salidas malas ni personas malas”.

Al finalizar la charla, el maestro Mario Paredes le entregó un reconocimiento a la narradora y le agradeció tener siempre a Hunucmá, entre sus principales proyectos y que espera que pronto regrese.

Por su parte ella agradeció la invitación y al programa Alas y Raíces Mx, por seguir llevando estos cuentos en forma de mensajes a los adolescentes y jóvenes que necesitan escuchar y ser escuchados.

A pregunta expresa a unas jovencitas que asistieron, una de ellas dijo que se identificó con una de esas historias, otros dijeron que les gustó mucho.

Asistieron jóvenes del Cobay, aunque la concurrencia fue reducida por las medidas de higiene.— María Inés Castilla Quintal

DiariodeYucatan

 

 

Síguenos en Google News, da clic AQUÍ .

Sin detenidos tras manifestación en Paseo de Montejo

Dulce María Sauri Riancho

Dulce María Sauri: Anacronismo presidencial