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No sería un robo, sino venganza el móvil de crimen

Dos agentes resguardan la zona donde una pareja fue asesinada

Giro dramático

TEMOZÓN.— Maximino Cahum Caamal y su esposa, Esperanza Caamal Poot, vecinos de la calle 11 entre 14 y 16 de la colonia “La Huayita”, fueron degollados con un arma blanca; además, a don Maximino le infligieron varias puñaladas en diversas partes.

el matrimonio fue asesinado en esta comunidad, al parecer con la intención de robarle. Según las primeras versiones, Esperanza Caamal presentaba varios golpes en diversas partes y fue encontraba tirada en medio de un charco de sangre.

Ayer se confirmó que la muerte de ambos fue por anemia aguda posthemorrágica secundaria a degüello por arma blanca.

Jacinta Cahum Caamal, hija de la pareja, fue quien descubrió los cuerpos el martes a las 8:45 de la mañana cuando les llevó su desayuno; al no recibir respuesta por la puerta delantera, brincó una albarrada para llegar a la parte trasera de la casa.

La puerta estaba abierta y al asomarse encontró a su madre muerta en medio de un charco de sangre.

De acuerdo con datos obtenidos en la comunidad, el caso podría dar un dramático giro de 180 grados, pues lo que se pensó que sería el resultado de un robo con violencia podría tratarse de otra cosa, pues el dinero y las prendas de oro se encontraban en la vivienda.

De la familia

En el pueblo se comenta que podría estar involucrado algún integrante de la familia ya que, para empezar, el o los agresores conocían bien la casa, ya que no violaron ninguna puerta ni tampoco se encontró algún indicio de violencia adentro.

Familiares del matrimonio que fueron entrevistados a unos metros de la casa explicaron ayer que uno de los hijos del matrimonio, de nombre Susano Cahum Caamal, fue llevado por agentes de la Policía Estatal de Investigación y aún no se sabe en dónde se encuentra.

Vecinos señalaron que Susano estaba en las puertas de la casa de la pareja de ancianos en espera de que les entregaran los cuerpos, cuando llegaron agentes y le pidieron que los acompañara, por lo que se lo llevaron “para unas diligencias”.

En el pueblo se dice que de manera constante Susano hablaba mal de sus padres y argumentaba que no le dieron una herencia como a sus hermanos. Sin embargo, un familiar, quien dijo que es sobrino de los ancianos, explicó que Susano solo hablaba mal de sus padres cuando estaba ebrio, pero al día siguiente los iba a ver sin problema, de modo que no cree que esté implicado en el doble asesinato.

El sobrino explicó que don Maximino fue un hombre trabajador toda su vida y obtuvo varias casas por el rumbo donde vivía, las cuales fue dejando de herencia a todos sus hijos.

En el caso de Susano, le dieron una casa cerca de donde viven sus padres, pero además es el encargado de atender el rancho “Ko’on”, de su papá, ubicado a 45 kilómetros del pueblo, a donde se llega en bicicleta por un camino de terracería.

En el “monte”, como ellos le llaman al rancho, hay algunos animales y un apiario que atiende de manera directa Susano, todo propiedad de don Maximino.

Parte del dinero que Susano obtiene de la venta de miel se la entregaba a su padre, así que no tendrían problemas en ese sentido.

Sin embargo, el sobrino comentó que las autoridades deben llegar hasta las últimas consecuencias y quien resulte culpable del doble homicidio debe pagar por lo que hizo.— Juan Antonio Osorio Osorno / David Chan Caamal

 

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