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Orgulloso de sus 19 años de servir en la Fuerza Aérea

El teniente piloto aviador Danilo Salas Solís

Cacalchenense con alas

MÉRIDA.— El teniente piloto aviador Danilo Salas Solís, de Cacalchén, declamó ayer domingo la emblemática poesía “Aliados del viento” en el festejo de los 104 años de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), realizado en la Base Aérea Militar (BAM) No. 8, ubicada en la calle 66 Sur de esta ciudad capital.

“Es un orgullo pertenecer a esta fuerza aérea desde hace 19 años”, expresa el piloto, en entrevista.

Añade que se siente orgulloso de representar al pueblo yucateco y al Estado en cualquier tarea militar.

Pertenece al Escuadrón Aéreo 104, fue entrenado para pilotar helicópteros Bel 212, que fueron retirados de la FAM en 2015, y ahora lo capacitan para pilotar autogiros más modernos que adquirió la FAM.

“Es mi primer año en Yucatán desde que ingresé al Colegio del Aire de Guadalajara. He estado y ayudado en varias partes de la República (Mexicana).

“Y ahora tengo oportunidad de visitar mi pueblo, de ir a convivir con mi familia, con mi esposa (Candelaria Calva) y dos hijos, que viven en este pueblo”, destaca.

Admite que en su comunidad natal casi no lo conocen porque no vive ahí desde hace 19 años.

Pero, añade, siempre va a Cacalchén cuando está franco porque es un lugar pacífico y tranquilo.

Sabe que Cacalchén es un municipio productor de policías, bomberos y soldados porque, ante la falta de oportunidades escolares y laborales, los varones buscan ingresar a las instituciones de seguridad pública y militar para mejorar su situación económica y familiar.

En su caso, relata, leyó una convocatoria de la Base No. 8 y presentó los documentos y exámenes solicitados.

A Jalisco

Aprobó todos los requisitos y lo mandaron al Colegio del Aire, ubicado en la BAM No. 5, en Zapopan, Jalisco.

Cuando concluyó su carrera de piloto aviador lo asignaron a la base militar de Culiacán, Sinaloa, considerado, según publicación del periódico capitalino Excelsior, cuna de capos del narcotráfico porque de allí son oriundos Pedro Avilés, Ismael “El mayo” Zambada, Juan José Esparragoza Moreno, Ernesto Fonseca Carrillo, Rafael Caro Quintero, Ignacio Coronel Villarreal y Joaquín “El chapo” Guzmán Loera, entre otros.

Por esa razón, la principal tarea que tuvo Salas Solís fue el combate del narcotráfico.

También prestó servicios de auxilio a la población civil en casos de inundaciones o incendios forestales, rescate de compañeros militares y acompañamiento en operaciones militares de alto riesgo por enfrentamientos con integrantes de la delincuencia organizada.

“La actividad que me ha gustado es el auxilio a la población civil”, dice.

“Llevar víveres a la gente cuando no tiene acceso a los alimentos, porque está aislada y la única forma de llegar a ellos es por helicóptero, es algo hermoso ayudar al prójimo. No hay nada más valioso como llevarles alimentos porque sabes que padecen hambre y están en peligro”, subraya.

Relata que cuando el helicóptero militar se acerca y toca tierra, los civiles lo ven como una salvación, agradecen y muchos lloran, abrazan a los soldados.

Eso, dice, le causa mucha nostalgia y, a la vez, orgullo de pertenecer a las fuerzas militares de México.

Señala que la llegada de helicópteros de la FAM como apoyo también da confianza a las brigadas del Ejército Mexicano y la Secretaría de Marina que combaten al narcotráfico en lugares incomunicados e inaccesibles.

“Con solo oír el sonido del helicóptero los soldados de tierra se sienten más confiados para enfrentarse al narco. Nos ven como una salvación porque en caso de que alguno resulte herido en el combate, enseguida lo llevamos al hospital”, narra.

“También cuando hay tarea de reconocimiento aéreo les da confianza porque les vamos abriendo camino y detectando si hay gente de los narcotraficantes”.

Su paso por las fuerzas aéreas lo llevó a sobrevolar las regiones de Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Culiacán, Chihuahua, Sonora, y muchas poblaciones del país, hasta que en este año llegó a la BAM No. 8.

Sabe que no se quedará mucho tiempo porque, apenas concluya su capacitación y entrenamiento, lo mandarán de nuevo a las misiones de alto riesgo.

“Bendito” en Yucatán

“Me siento bendito en esta tierra, es muy tranquila aunque aquí no me conozcan ni sepan de mi labor”, afirma.

“No había regresado porque siempre estoy en un internado, tanto en la escuela, como en los escuadrones”.

Indica que ahora visita con más frecuencia Cacalchén, a su esposa y sus dos hijos.

Revela que ellos están contentos de que esté cerca, pero ahora sus hijos quieren que los lleve a volar en helicóptero, pero es imposible porque pertenecer a la Fuerza Aérea no es un juego, es una gran responsabilidad y es servir a la Patria.

“Las necesidades me llevaron a la milicia y siempre dije que aquí podría hacer carrera y aquí terminaré”, revela.— Joaquín Chan Caamal

“Aliados del aire”

Sobre la poesía “Aliados del aire”, el teniente piloto aviador Danilo Salas Solís, de Cacalchén, comenta que surgió en la Escuela Superior de Guerra (fundada el 1 de enero de 1900 en Ciudad de Mexico) y la declaman para enaltecer a la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) y demostrar la lealtad a esa institución militar.

Dueto poético

Seleccionados por los altos mandos de la BAM No. 8, el teniente Salas Solís y el subteniente Alexis Ibarra Torres, oriundo del Estado de México, declamaron la obra con pasión y honor porque, dijeron, sienten orgullo de pertenecer a esa noble institución militar.

Invitados

Los escucharon el gobernador Mauricio Vila Dosal, el alcalde de Mérida, Renán Barrera Concha, y el secretario de Seguridad Pública del Estado, Luis Felipe Saidén Ojeda, y otros invitados del festejo de los 104 años de la FAM realizado en la Base Aérea No. 8, en Mérida.

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