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Piden castigar a policías por el homicidio de Gaspar Sulub

Avelino Sulú Dzul y María Flora Cimé Tun muestran la foto de su hijo Gaspar Avelino Sulub Cimé

Ofrecen dinero, pero no justicia, tras un homicidio

PROGRESO.— A mi hijo me lo asesinaron, era un buen muchacho y buen hijo; todas las noches despierto y no acabo de entender todo lo terrible que le ocurrió a Gaspar, exclama María Flora Cimé Tun a un año de que su hijo, el pacotillero Gaspar Avelino Sulub Cimé, murió y la familia denunció por homicidio a policías estatales.

Sentada en la sala de su casa, en la calle 37 con 88 de la colonia Feliciano Canul Reyes, sola, triste con sus recuerdos, María Cimé, de 75 años de edad, clama justicia del hombre, pero también dice que espera la justicia divina y que los asesinos de su hijo paguen por el crimen que cometieron.

“El Carnaval ya no lo olvidaré, lo tengo presente, pues fue el Martes de la Batalla de Flores cuando recibimos la noticia que mi hijo estaba muerto; no lo podía creer ni lo acepto, todas las noches despierto llorando pensando en todas las cosas terribles que mi hijo vivió a manos de los policías que lo mataron, pues él era un muchacho sano y bueno, pero lo asesinaron”, expresa María Flora Cimé en presencia de su esposo, Avelino Sulú Dzul, de 78 años, quien también pide justicia para la familia y castigo para los asesinos.

El martes del Carnaval, recuerda María Cimé, se encontraba en el malecón en la Batalla de Flores cuando su hija Glendy recibió una llamada y se puso a llorar.

En medio de su llanto, Glendy dijo que su hermano Gaspar estaba muerto, que no sabían qué había pasado, así que María Cimé fue a su casa, donde se encontraba su esposo y llegaron los demás familiares al enterarse de la muerte de Gaspar Avelino.

Los papás de Gaspar recuerdan que las autoridades quisieron hacer creer que la causa de la muerte de su hijo fue un infarto cardiaco, pero no fue así.

No lo creyeron

Las hijas de Sulub Cimé no aceptaron ni esa versión ni el resultado de la autopsia oficial, y lucharon hasta lograr que un médico forense particular haga la autopsia, que reveló que lo torturaron, se ahogó con su propia sangre y murió a causa de los golpes que le dieron en la cabeza.

“Abogados les han ofrecido dinero a mis nietas, pero ellas no quieren dinero, sino que se haga justicia, que detengan y encarcelen a los policías que mataron a mi hijo, pero a un año del crimen no hay avances en las investigaciones”, dice Avelino.

La mamá de Gaspar Avelino recuerda que cuando a su hijo lo mataron ella estaba recién operada, su cirugía costó $70,000, que pagó su vástago, más los gastos médicos previos.

Hoy jueves a las 3 de la madrugada, en la casa de los papás de Gaspar Avelino se iniciarían los rezos por el primer aniversario de su muerte, se rezará todo el día y en la tarde llevarán una ofrenda floral al panteón.

Las hijas de Gaspar Avelino interpusieron denuncia ante la Fiscalía estatal, pero a la fecha no hay respuesta. Ahí les dicen que por la emergencia sanitaria del Covid-19 no se puede hacer nada, ya no las atienden con el pretexto del coronavirus, todo está suspendido.

Dafne Nazareth Sulub Ramírez, una de las dos hijas de Gaspar Sulub, es quien ha estado al frente de seguir el caso de su papá y que se haga justicia, pero hasta donde saben ningún elemento de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) que participó en la ilegal detención y asesinato ha sido detenido.

Los deudos continuarán insistiendo hasta que se haga justicia.— Gabino Tzec Valle

Aniversario luctuoso

Ayer se cumplió un año que Avelino Sulub Cimé, de 45 años de edad, fue detenido a las 10:30 de la noche del 24 de febrero de 2020. Era lunes de Carnaval.

La violenta detención

Según la denuncia, agentes de la SSP a bordo de una camioneta patrulla interceptaron el auto Uber en que el pacotillero viajaba con su pareja y los dos hijos de ella, de 9 y 11 años, en la calle 21 con 54 de la colonia Ismael García, al oriente del malecón de Progreso, y le ordenaron que baje. Él les preguntó el motivo de su detención y, como no se lo dijeron, se aferró al volante, pero un policía le cruzó un brazo en el cuello y lo estranguló hasta que se soltó. Unos 10 policías lo sometieron y se lo llevaron.

El reporte del deceso

Al día siguiente, la SSP boletinó que un detenido murió cuando lo llevaban a la Fiscalía del Estado en Mérida. El fallecido resultó ser Sulub Cimé.

La autopsia oficial

El sábado 29 de febrero, el hoy exfiscal estatal, Wílbert Cetina Arjona, dijo que según la necropsia, Sulub Cimé murió de asfixia mecánica por broncoaspiración.

La necropsia particular

Pero el 3 de marzo la familia informó que, según la autopsia hecha por un forense particular, Sulub Cimé fue torturado hasta morir y falleció de traumatismo craneoencefálico. Presentó múltiples lesiones en cara, cráneo, brazos y piernas.

La última visita de su hijo

Avelino Sulú Dzul y María Flora Cimé Tun vieron vivo por última vez a su hijo el 23 de febrero.

Dos semanas sin verlo

El 4 de marzo, Sulú Dzul dijo que ese domingo 23 le preparó un mero en tikin xic y se lo llevó al mediodía. Dos semanas después lo volvieron a ver, pero muerto, cuando les entregaron el cuerpo, luego que las hijas del fallecido lograron que un forense particular le haga una autopsia.

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