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Playas yucatecas, con bañistas y pocos visitantes (fotos)

Fotos de Carlos de la Cruz.

PROGRESO.- Es casi imposible que los temporadistas que tienen o rentan casa a las orillas de la playa del puerto de Progreso resistan la tentación de meterse al mar en algún momento. Por ello volvió común que a cualquier momento del día haya gente gozando de la frescura del mar, de la brisa marina y de la tranquilidad de la playa aún cuando está prohibido.

Fotos de Carlos de la Cruz.
Fotos de Carlos de la Cruz.

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La pandemia del coronavirus Covid-19 ha causado la desolación en el principal puerto de Yucatán y en este primer domingo de las vacaciones de agosto de 2020, calles, negocios, restaurantes y el malecón tuvieron contados visitantes.

Las pocas personas que llegaron sólo pasearon en vehículo por el malecón, algunos no resistieron la tentación de admirar la extensa playa.

Todo daba tristeza y así lo manifestó un trabajador de un popular
restaurante que hizo su guardia en la terraza del inmueble que está en la
mera playa.

Con la petición de no publicar su nombre ni el de su centro de trabajo, el
prestador de servicio relató:

“Llevo diez años en este restaurante y nunca había visto vacío todo el
malecón. Es la primera vez que lo veo así, solitario, sin gente, como un
desierto fantasmal”.

Aprovechan el mar

Esta tentación incontrolable también la viven los vacacionistas que tienen
casas a la orilla de la playa, porque durante una visita al puerto de
Progreso y al puerto de Chicxulub se observaron a muchos dentro del
agua.

Están sumergidos en parajes donde están sus viviendas veraniegas
frente a la playa y en zonas donde pueden nadar, jugar o navegar en pequeños veleros en pareja de dos ocupantes.

Sin vigilancia

La vigilancia policíaca no llega por esos rumbos de la playa. El patrullaje
se concentra a lo largo del malecón principal y los linderos del
muelle fiscal.

No se vio vigilancia aérea en el tiempo que estuvieron los reporteros del
Diario en los puertos, aunque en la explanada de la pista de canotaje estuvo aparcado el helicóptero de la Secretaría de Seguridad Pública.

Tampoco se vio patrullaje con lanchas policíacas o de las fuerzas federales marinas. Imperó cierta tolerancia con quienes se “aventaron” a darse un chapuzón en el mar, de disfrutar el agua marina y de convivir en familia o amigos dentro del mar, un privilegio que muy pocos disfrutan por el cierre de playas en Yucatán.

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