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Solicitan que comparezca el arrendatario de “Mocambo”

El bar “Mocambo”

Empresario de Mérida se decía rico e “influyente”

PROGRESO.— El bar “Mocambo” tiene 89 años, está intestado desde hace 31 años y en litigio desde 2017, hace un año fue entregado en renta al meridano Carlos Baeza Manzanero y todo indica que sería vendido y demolido, a raíz de que el domingo 17 se derrumbó su marquesina y mató a tres peatones: un panadero local, una joven profesora de inglés y una niña, ambas vecinas de Mérida.

Los hermanos Perera Solís son los dueños de “Mocambo”, ubicado en la calle 21 con 68, cerca de la antigua pérgola del malecón que hoy es el parque de La Paz.

Para ellos, Baeza Manzanero es el responsable directo de la tragedia del domingo y quien debe responder por la muerte de tres personas y los cinco lesionados que tuvieron la mala fortuna de pasar cuando sobrevino el derrumbe de la marquesina.

“Las autoridades policíacas deberían hacer que comparezca”, dijo un heredero.

“Mocambo” es de las cantinas más antiguas alejadas del centro de la ciudad.

En una casa de madera y láminas fue fundado por Avelino Mangas por el año 1930, cuando la zona de la 21 tenía pocos predios habitados, la mayoría se ocupaba en las vacaciones veraniegas.

Cinco años después entró a laborar en esa cantina Gonzalo Perera Moreno, quien tenía 17 años de edad.

Al fallecer Avelino Mangas, quien fue un veracruzano que llegó al puerto atraído por el desarrollo marítimo y portuario, su viuda, Rosa Ramos, dejó a Perera Moreno como propietario del predio y de la cantina.

La cédula catastral está a nombre de Perera Moreno quien trabajó durante 53 años esa cantina.

Perera Moreno falleció el 23 de diciembre de 1988, después que azotó el huracán “Gilberto” en septiembre; fue entonces que se construyó el bar con bloques y techo de bovedillas y un tiempo funcionó sin puertas.

Sin testamento

Al morir Perera Moreno, sus hijos Agustín “Cuxo”, Consuelo del Carmen, Hilda Noemí, Emma Teresa, María Isabel, Daniel y Manuel Perera Solís “Rábano” heredaron “Mocambo”, pero intestado.

“Rábano” trabajó el bar desde 1988 y hasta que murió, en agosto de 2017. También “Cuxo” y Daniel laboraron en “Mocambo”.

Lío por herencia

Al fallecer “Rábano”, un sobrino suyo administró la cantina pero no tuvo el éxito de su tío e, incluso, comenzaron los problemas con los demás herederos que pedían su participación.

De los siete hermanos herederos de “Mocambo”, ya fallecieron María Isabel, Daniel y Manuel; los dos primeros tuvieron hijos.

El predio es objeto de un juicio de sucesión testamentaria y aún no hay fecha para la sentencia.

Sin embargo, el funesto desplome de la marquesina aceleraría el juicio y lo más seguro es que vendan el predio y ya no habría cantina.

Un heredero Perera Solís informó ayer que dejaron de hacerse cargo de “Mocambo” desde principios de 2018, cuando ante los líos por el predio, el sobrino administrador lo rentó a Baeza Manzanero, quien adeudaría varias mensualidades.

“Durante el tiempo que la familia Perera Solís administró ‘Mocambo’ hubo clientes que sugirieron que se construya una segunda planta o una palapa, pues tiene buena vista de mar, ya que la fachada norte da al malecón donde hay un terreno desocupado”, relató.

“Pero se decidió mantener el local como estaba desde que comenzó a funcionar hace como 90 años.

Para febrero de 2018

“‘Mocambo’ cambió desde el año pasado para estas fechas, cuando Carlos Baeza se interesó por la cantina.

“La rentó y comenzó con su remodelación: cambió el interior del local, retiró el piso, colocó otro, quitó los mosaicos de los baños, construyó una escalera que comunica con el techo, donde levantó un murete de bloques y maderas, pues ya había planeado construir una palapa en el techo.

“Baeza Manzanero hizo lo que le dio la gana en el local; se decía influyente y con recursos económicos suficientes para invertir en ‘Mocambo’”, dijo.

“Ignoramos si los trabajos de remozamiento estuvieron supervisados por un ingeniero y si contó con los permisos del Ayuntamiento para realizar la obra”, abundó.— Gabino Tzec Valle

Progreso El bar “Mocambo”

Bajo la administración de los hermanos Perera Solís, la cantina tuvo mucha clientela.

El sazón del “Rábano”

El bar es ampliamente conocido tanto por progreseños como meridanos por su barra, botanas de cebiche de mojarra blanca, cabezas de pescado y otros platillos que Manuel “Rábano” Perera preparó por casi 30 años.

Clientela

La cantina atrajo a muchos clientes, entre ellos políticos, empresarios progreseños y meridanos, pilotos de puerto, profesores y pescadores.

De cliente a arrendatario

Se dice que Carlos Baeza Manzanero, quien hace un año lo rentó, era asiduo cliente y se interesó por el establecimiento.

Fama nacional

Desde el domingo 17, “Mocambo” cobró fama nacional por el desplome de la marquesina que mató a dos visitantes de Mérida y a un panadero progreseño y dejó lesionados a cinco turistas más.

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