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“Como vivir en el paraíso”

Fachada de una villa frente a las playas de Chicxulub Puerto

Un suizo escoge Chelem para residir en Yucatán

“No sé cómo sea, pero vivir y bañarse en el mar de la playa de Chelem es lo más cercano al paraíso”, expresa Jean Pierre Lauper, un ciudadano suizo que decidió establecer su residencia en Chelem, comisaría de Progreso.

Después de autojubilarse como empleado de una compañía cementera internacional que se alió a una firma mexicana, lo que le permitió laborar de manera alterna en su país natal y en Ciudad de México, y luego de probar suerte como empresario constructor en Cancún, Quintana Roo, Jean Pierre toma la determinación de emigrar a esa pequeña comunidad costera yucateca de la que tanto le hablaba su esposa y comenzar “ahora sí, a disfrutar de la vida”.

“El mar, vivir cerca, frente al mar fue lo que me atrajo de Yucatán, fue como un sueño cumplido comprar una propiedad en la que, por decirlo de algún modo cada día es como vivir en el paraíso”, reitera el ingeniero Lauper.

Originario de Biena, ciudad de Suiza fronteriza con Alemania, en la región de Seeland, Jean Pierre fijó hace cinco años su morada en la comisaría progreseña, 10 kilómetros al poniente de la cabecera municipal, en el litoral norte del Estado.

Según el censo de 2005 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la población de la comunidad pesquera por vocación sumaba 3,017 habitantes, de los cuales 1,532 eran hombres y 1,485, mujeres.

Sin embargo en los últimos ​14 años el panorama de la población creció y se transformó, al convertirse en un sitio popular entre los “snowbirds”, principalmente visitantes de Canadá y Estados Unidos que pasan el período invernal en Yucatán.

Miles de ciudadanos del extremo norte del continente americano son jubilados o pensionados que hallaron en Progreso y sus comisarías aledañas un lugar ideal, edénico para disfrutar del beneficio de décadas de vida laboral.

De acuerdo con datos del Consulado de Estados Unidos y de los propios residentes extranjeros, se calcula que unos 10,000 foráneos habitan en la franja costera norte yucateca, que va de Chuburná a Uaymitún. El 50% de los moradores lo hacen de manera permanente y el resto temporalmente, particularmente durante el crudo invierno canadiense y estadounidense. También hay algunos europeos, como Lauper.

Para Jean Pierre, casado con Gloria Jacinta, oriunda de Frontera, Tabasco, pero que vivió parte de su juventud en Progreso, afincarse en Chelem fue un anhelo largamente acariciado a lo largo de sus 70 años de existencia.

“En mi juventud, después de graduarme como Ingeniero Industrial Eléctrico en Suiza, trabajé durante varios años para una compañía internacional que fabricaba cemento, que al cabo de los años se fusionó con una empresa mexicana, lo que me permitió también viajar a Ciudad de México y vivir ahí por temporadas, y me desplazaba por algunas fábricas que estaban en otras entidades, como por ejemplo en Tabasco, en la planta de Macuspana. Así, poco a poco conocí un poco más de este país”, cuenta el bienés.

Atracción por el mar

“Cuando cumplí 50 años de edad tomé la resolución de autojubilarme, y elegí Cancún para vivir, ya que siempre me atrajo el mar.

“En ese lugar (de Quintana Roo) fundé una compañía constructora que dirigí durante unos cinco años, y ahí también conocí a la que ahora es mi mujer, y todo cambió”, afirma el suizo.

Jean Pierre relata con un dejo de nostalgia que cada vez que estaba en su departamento en Cancún, a lo lejos divisaba el océano, y se decía a sí mismo que algún día viviría frente al mar, sueño que acrecienta su esposa y las vivencias de su niñez y adolescencia en Progreso.

Ese afán de concretar sus quimeras que venían a su mente como olas, y el auge de la violencia en el vecino estado apuraron que se desprendiera de su negocio y comprara una casa frente al mar. Chelem fue el lugar que escogió para cumplir su ideal en la vida.

“En Chelem hallé la oportunidad de invertir en una propiedad, que después de cinco años ganó plusvalía, ya que ahora triplicó su valor, pero lo más importante, en Yucatán hallé la tranquilidad para vivir”, subraya.

Ventajas de Yucatán

Copropietario con su esposa de la cafetería “Las Brujitas”, en el corazón de Chelem, Jean Pierre indica que otras razones por las que miles de extranjeros recurren a portales inmobiliarios para comprar un inmueble en Yucatán, no solo tiene que ver con la plusvalía que ganan sus propiedades, y los réditos que obtienen por el tipo de cambio del dólar o euros frente al peso.

“Por encima de todo está la tranquilidad que ofrece Yucatán, la cercanía a todos los servicios de calidad que ofrece Mérida, y la vida cultural pujante, semejante a las de las grandes capitales del país”, concluye.— Carlos F. Cámara Gutiérrez

Inmuebles

Portales de bienes raíces internacionales ofrecen propiedades en Yucatán.

Ejemplo

Una villa en Chicxulub Puerto frente al mar, con seis habitaciones, dos baños y estacionamiento para tres vehículos vale 4 millones de pesos.

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