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Tiempo de unión y oración

Una mujer adorna el interior de la iglesia de Sitilpech previo a la misa del Domingo de Ramos transmitida

Participan desde casa en el inicio de Semana Santa

SITILPECH.— La comunidad católica de esta comisaría de Izamal vivió el Domingo de Ramos con fe y devoción desde sus hogares.

De acuerdo con las indicaciones del párroco, fray Mario Gabriel Moo Chalé, se repartieron palmas de guano a las familias de los cuatro sectores de Sitilpech: San Buenaventura, Santa Clara de Asís, San Miguel Arcángel y San Diego para que coloquen en forma de cruz en la puerta de sus hogares.

También se utilizaron palmas adornadas con bugambilias, rosas o flor de mayo en las rejas o paredes.

Moo Chalé concelebró la misa a puerta cerrada con fray David Pool Paredes en la iglesia de San Jerónimo.

El templo también fue adornado con palmas de guano. En el Domingo de Ramos se recuerda la entrada de Jesús a Jerusalén.

El sacerdote destacó en la homilía que estos tiempos son de unión, oración y deja una enseñanza y exhortó a orar en familia durante estos días de Semana Santa.

En Tixméhuac, los católicos también colocaron palmas de guano en la puerta de sus hogares.

Algunos optaron por flores moradas o rojas, una cruz en medio y carteles con el versículo “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna al Hijo de David!”.

El párroco de la iglesia de San Miguel Arcángel, José Ricardo Cuytún Aké, rezó por los doctores Rafael Toraño Lizama, Fredy Rodríguez Torre, Arturo Covarrubias, Agustín Dzib Polanco, Rudy Chablé, que es de Chacsinkín; Francisco Díaz, Isidro Vázquez Ávila y Fernando Dájer Nahum (RIP).

También por las enfermeras Maricarmen, Irma, Leticia, Hermelinda y Claudia, las psicólogas que trabajan en el Hospital O’Horán, Karla Casares y Pamela Rosado, la químico Rosi Osorio y todos aquellos que laboran en el área de la salud.

“Este es un Domingo de Ramos incompleto, no tenemos ramos en nuestras manos, no entramos en procesión, no entonamos cantos como ¡Qué viva mi Cristo! y ¡Tú Reinarás!, no escuchamos el evangelio donde Jesús entra a Jerusalén montado en un burrito. Nada es igual. La trasmisión en vivo de la misa ayuda, pero no suple la participación viva de ustedes en la iglesia, pero todo lo hacemos por el bien y la salud de todos”, expresó.

“Estos momentos nos deben servir de purificación, de valorar lo que tenemos: una iglesia en dónde reunirnos, un sacerdote que nos administra los sacramentos y espacios para ejercer el apostolado; para nosotros los sacerdotes hay un pueblo que nos ama, a pesar de nuestros errores”, agregó.

El padre dijo que Dios está en los hogares.

“El mundo está paralizado, en silencio, la tierra está cansada y enferma, si pudiera gritar nos diría: ‘¡Humanos, ya me cansaron!’, un virus ha detenido el mundo y tristemente ya tiene muchos contagiados y a su paso ha traído la muerte de miles. Las noticias y la información que vemos en los medios digitales nos presentan la crueldad de este virus, que no sabemos cuándo terminará y hasta dónde llegará”, expresó Cuytún Aké.

También hizo un llamado a no perder la esperanza y no tener miedo.

“Tomemos en serio las indicaciones de las autoridades; sé que a todos nos dolió, algunos lloraron y a otros se les hizo un nudo en la garganta cuando se enteraron que los templos se iban a cerrar”, dijo.

En el interior de la iglesia reina el silencio y no se escucha la voz y el canto de los fieles.— Candelario Pech Ku

 

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