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Virus afecta a artesanos de Valladolid

Marcia Cupul

No compran los pocos turistas que llegan a Valladolid

VALLADOLID.— La llegada del turismo nacional y extranjero a esta ciudad permite la subsistencia de los comercios establecidos, principalmente de artesanías, pero las ventas no son como en años anteriores, afirmaron los entrevistados.

Por ser una zona turística debido a la cercanía de sitios arqueológicos y que sirve de paso para ir al estado de Quintana Roo, es común ver la llegada de camiones que traen a grupos de visitantes, que previamente contratan paquetes en las agencias de viajes.

A los que se les dificulta sortear la mala racha desde el inicio de la pandemia por el Covid-19 es a los pequeños comerciantes que ocupan un espacio en los alrededores del parque principal.

Marcia Cupul, quien se dedica desde hace varias décadas al bordado de recuerdos para ofrecer a los visitantes, sobre todo a los nacionales, comentó que en la actualidad difícilmente logra vender a 30 pesos algunas piezas como pulseras y collares, incluso ha tenido que innovar elaborando cubrebocas estilizados.

Puedo bordar hasta 10 piezas en un día, pero “no me apuro porque luego se me quedan, ya que es poco lo que vendo”.

La artesana no se rinde y ahora busca desplazar su trabajo a los municipios vecinos para quienes deseen vender sus productos y ganarse unos pesos.

“A los que compran hasta 10 piezas les hago un descuento para que tengan un margen para obtener un ingreso”, indicó.

El trabajo de los bordados es una actividad que heredó de su madre.

“Antes solo me dedicaba al bordado de blusas o hipiles, pero ya casi no se vende y ahora busco cómo ganarme la vida con esto y además ya salgo a venderlos”, dijo.

Para quienes deseen comprarle, ya sea para su uso personal o para revender, pueden encontrar a doña Marcia Cupul todos los días en alguna de las entradas al parque principal de esta ciudad, donde ocupa un espacio para vender lo que con esfuerzo y dedicación elabora.— ISAURO CHI DÍAZ

 

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