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Visitantes se van a Chelem

Arriba

Llegan al malecón de Progreso muy pocos visitantes

El cierre de la playa del malecón de Progreso y los efectos del frente frío 47, que mantuvo un ambiente fresco, un mar picado y una brisa que generó una tormenta de arena, no impidieron que cientos de vacacionistas visitaran la costa de ese municipio en Viernes Santo.

Como se esperaba, el malecón tradicional y el internacional del puerto tuvieron menor afluencia que en días previos al cierre de la playa para frenar los contagios de Covid-19 por las aglomeraciones.

Sin embargo, los vacacionistas no perdieron la oportunidad de ir al puerto aunque sea para apreciar el mar, caminar en los andadores o consumir alimentos en los restaurantes.

El malecón nunca estuvo solitario, siempre se vio gente que caminaba a lo largo del área turística, que consumía en los restaurantes o compraba en las tiendas de artesanías, pero sin duda fue bajísima la afluencia en comparación con las 20,000 personas que se concentran los sábados o domingos cuando la playa está abierta al público.

Alternativa

La situación cambió en el puerto de Chelem, donde los vacacionistas aprovecharon que estuvo abierta la playa para pasar unas horas de convivencia familiar y que los niños y adolescentes disfrutaran del baño de mar, aunque el agua estuvo fría y con olas con cierta fuerza capaz de tirar al bañista.

Grupos de familias provenientes de colonias populares de Mérida y pueblos del interior del estado se apostaron a las orillas de los pequeños espacios de playa que hay en Chelem por causa de la erosión, y disfrutaron de ese día de asueto.

Numerosos vendedores que acostumbran ofrecer sus productos en el malecón de Progreso migraron a Chelem, pero no les fue nada bien porque los obstáculos de los espolones, piedras y poca playa hicieron que los visitantes se extendieran a lo largo de la orilla del mar. En general, como son familias que llevaron lo indispensable para la excursión, no compraron mucho, lo que no redituó las largas caminatas de los ambulantes.

Los pescadores que tienen un tinglado cobijado con palmas y sillas rentaron el espacio en $50 y $80 la estadía en Chelem, pero tampoco se ocuparon todas las “palapas” porque la gente prefirió estar en la arena.

Muchos de los que fueron ayer a Chelem llevaban tiempo de no ir a la playa.

Tal es el caso de una familia de Tekit, la capital de la guayabera, porque los padres del niño Diego José Koh Cuitún comentaron al reportero que llevaban dos años de no ir a la playa, tanto por carencias económicas como por la pandemia, pero en el Viernes Santo decidieron llevar a su hijo y sobrinos André y Josmani para que se diviertan en la playa.

La alegría que vivieron en el momento los tres niños lo demostraron en el mar donde se dejaron revolcar por la fuerza del agua, dejaron que las olas se estrellaran con ellos, soportaron el viento y el agua fría y jugaron en la arena por varias horas.

El más pequeño, Diego José, de tres años de edad, ya no soportó la heladez del agua y gritó: “mamá, tengo frío”, “mamá, ven, tengo frío”.

La madre llevó una toalla, lo cubrió cuando salió del mar y en un rincón de una barda de una casa veraniega lo cambió con ropa limpia y seca. Los otros dos niños continuaron jugando con la espuma del agua, con la arena y las olas.

Arribo

Chelem y Chuburná Puerto tuvieron su mejor afluencia a partir de las tres de la tarde porque cuando los reporteros regresaron a Mérida, la carretera costera a Yucalpetén registró una caravana mayor a los 200 automotores que se dirigían a esos puertos de Progreso.

La carretera a Chelem se convirtió a esa hora en una kilométrica columna vehicular, lo que generó un intenso tránsito continuo y un embotellamiento de casi un kilómetro en el único acceso al puente de la carretera Mérida-Yucalpetén.

El cierre de la playa de Progreso se mantendrá hasta el próximo 11 de abril.— Joaquín Chan Caamal

 

Zona Afluencia

El malecón de Progreso recibió ayer a pocos visitantes por la medida del cierre de playas.

Molestia

Comerciantes de artesanías y meseros de los principales restaurantes que ofrecen los servicios de los establecimientos del malecón lamentaron el cierre, ya que los dejó sin ingresos durante la prohibición en este período vacacional de Semana Santa. Fue tanta la molestia de estos prestadores de servicios que criticaron que el gobierno del Estado mandara una brigada de 20 promotores de la salud al malecón para aplicar gel antibacterial y obsequiar cubrebocas a quienes no tenían.

Al revés

“Este operativo de salud lo deben implementar cuando está abierta la playa, cuando está la aglomeración, no ahora que no hay nadie”, lamentó uno de los inconformes.

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