(Primera Columna publicada el 24 de marzo de 2004)

Max Gastón publicó en el Diario una serie de artículos para sugerir al PAN un examen de conciencia sobre los 100,000 votos que perdieron en Yucatán en las elecciones del domingo 6 de julio de 2003. ¿Qué hizo o dejó de hacer para perderlos? La denuncia de Carlos Sarabia Barrera contra Silvia López Escoffié puede ser un síntoma de que el PAN no practicó el examen sugerido, o lo hizo a medias, sin tocar fondo, y puede pagar por esta falta un costo más elevado. en las próximas elecciones de mayo para renovar el Congreso del Estado y las alcaldías.

Carlos Sarabia es colaborador de este periódico, secretario de Acción Electoral del partido y profesor de doctrina panista. Era suplente a diputado por el primer distrito cuando el candidato del 29 de enero, en un artículo, criticó el plan de recolección de basura del Ayuntamiento de Mérida.

Silvia López es la candidata propietaria a la diputación por el mismo primer distrito. Las lecturas del mapa político yucateco le asignan la posición de punta de lanza del bando panista que encabeza Ana Rosa Payán Cervera.

El mapa indica que tres corrientes compiten por el poder dentro del PAN: los grupos de la presidenta municipal meridana, del gobernador Patricio Patrón Cervera y del ex alcalde meridano Xavier Abreu Sierra.

El caso Medina Abraham, radiografía de la sociedad yucateca, los separa en dos campos.

Voceros de la familia Abraham Mafud han sometido y algunas veces a Patricio Patrón a un ataque continuo. A la señorita Payán y al señor Abreu se les ubica en las antípodas: en el campo de los Abraham.

Este es el escenario en el que, según la denuncia, Silvia López, disgustada por el artículo, acusa a Carlos Sarabia de ser infiel a ella y al partido, le dice que ha ofendido a la señorita Payán, le advierte que “un panista no debe criticar a otro panista”, le comunica que ha perdido su confianza y le plantea una disyuntiva: si quieres ser mi suplente, deja de escribir en el Diario o me muestras tus artículos para que yo los revise antes que los publiques. Una versión de la antigua oferta bíblica: “Estas son lentejas: si quieres las tomas y si no las dejas”.

A Sarabia Barrera no le gustaron las lentejas: renuncia a su candidatura suplente y, al informar en otro artículo de los motivos de su dimisión, acusa a la señora López Escoffié de tentar contra su derecho constitucional a la libertad de expresión al imponerle condiciones que lastiman su dignidad, violan la doctrina del PAN y revelan una elaboración moral peligrosa para la sociedad.

La denuncia atribuye a la denunciada esta frase: “Lástima, Carlos, estás echando por la borda un futuro brillante en el partido por estas cosas”.

La candidata contesta con una carta al señor Sarabia en que no se enfrenta de una manera directa a esas cosas: las califica de un “mal entendido”, alegando que nunca en su vida ha atentado contra la libertad de expresión, indica que la palabra tiene un doble propósito, coincidir o disentir, e invita a su ex suplente a dirimir sus diferencias en un diálogo.

El invitado prefiere acudir al presidente estatal de su partido, y cuando éste se lava las manos, alegando que no tiene facultades para intervenir, el señor Sarabia apela al comité ejecutivo nacional del partido, que preside Luis Felipe Bravo Mena.

En una carta pública, pide al alto mando del PAN, el sábado 20 de marzo, la destitución de la candidata y una investigación del apoyo a Silvia López que atribuye en este escándalo a Ana Rosa Payán y dos candidatas panistas que son empleadas del Ayuntamiento: Magaly Cruz Nucamendi y Elda Suárez.

¿Quién dice la verdad? La respuesta interesa a la sociedad. Al fin y al cabo, los que comerían las lentejas serían los yucatecos. Antes de las elecciones nos conviene conocer el menú. No sea que con las lentejas nos den gato por liebre. No sea que el futuro de Carlos Sarabia sea el nuestro.

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