(Artículo publicado el 30 de julio de 2009)
En la muerte de Efraín Ceballos Gutiérrez, acaecida anteayer, el obituario consigna que fue presidente municipal interino de Mérida. Interino no: fue electo para el período 1974-75, abreviado a dos años, en vez de tres, para que las elecciones de gobernador y alcaldes en el estado fueran simultáneas, como lo son hoy.
En las elecciones del 26 de noviembre del 73, don Efraín fue candidato del PRI, pero era un caballero. Una coincidencia que en la historia de Yucatán ha ocurrido de vez en cuando.
En su primer informe (30-XII-74) dijo que “por razones físicas y económicas no es posible que un Ayuntamiento realice en unos meses el milagro de satisfacer a todos”. De su segun- do y último informe (29-XII-75) recordaremos dos conceptos sobre su actuación al frente de la Comuna. Uno: “No estamos satisfechos, pero tampoco defraudados”. El otro: “Sobre lo negativo de nuestro trabajo llueven censuras. Sobre lo positivo suele caer el sudario del silencio”.
Como era un caballero, tuvo la satisfacción de que no se pusiera en duda su honradez en la administración de los fondos públicos. Un mérito que renueva su actualidad cada vez que un gobernante rinde informes, como Ivonne Ortega Pacheco lo hará el primer día de agosto.
En materia de rendición de cuentas sobre el dinero que maneja, esperemos que la señora Ortega no se sienta satisfecha, porque nosotros, los yucatecos, estamos cerca de sentirnos defraudados. Muy cerca, porque su gobierno está cada vez más lejos de la claridad en sus explicaciones acerca del costo del concierto de Plácido Domingo en Chichén Itzá.
Con una naturalidad que admiraría Manolete, sumo pontífice del ruedo, el patronato oficial que organizó el concierto ha venido toreando las peticiones públicas que se le han dirigido durante largos meses, por los debidos conductos, para que diga la verdad sobre los gastos. La verdad entera: no a medias. Ni por goteo.
Gotas de información que, según las quejas, son confusas e incompletas. O incongruentes e inverosímiles, como el supuesto pago de millonaria suma a una empresa de Kanasín por servicios y colaboraciones.
Si está bien hecho y fundado el dictamen financiero que cubre de elogios la organización y los resultados del suceso, no nos podemos explicar la renuencia a dar los datos que se solicitan. El despacho de contadores Flota Erosa y Asociados, autor del dictamen, asegura que todos los as- pectos, el operativo, el logístico, el contable y el administrativo, fueron blindados para que no quedara “ningún cabo suelto”.
Pocas veces hemos visto alabanzas como las que Flota Erosa y Asociados dedica en tormenta, no por goteo, a un evento “especial y extraordinario” que se efectuó con “alto sentido de disciplina, transparencia y excelencia”.
Si reinaron la disciplina, la excelencia y la transparencia, ¿por qué la rendición de cuentas es desordenada, turbia, mediocre o mala? Los elogios y alabanzas de Flota y socios comprometen al gobierno en vez de ayudarlo a capear el temporal. No son una salida al escándalo. Son la entrada a otro mayor.
Un alboroto mayor causarían, por ejemplo, los honorarios atribuidos a Plácido Domingo si las cifras registradas en las cuentas fueran infladas. El artista español podría protestar, revelar que cobró menos y entonces…
Entonces, ¿quién se quedó con el resto? ¿Con todos los restos y cabos sueltos de unas cuentas sospechosas de inflación? La gobernadora no financió el evento con su dinero: lo pagó el pueblo con los impuestos. Quien paga tiene derecho a que le expliquen cada peso invertido.
Escrupuloso en la honradez, como caballero que era, don Efraín hubiera puesto a la disposición pública todos los números de Chichén desde la primera vez, con una suficiencia que habría hecho innecesaria una segunda. ¿Será necesario un milagro para que Ivonne Ortega haga lo mismo? ¿O serán las cuentas del concierto un desconcierto que extienda sudarios de silencio sobre una polémica que, entre otras, brille por su ausencia en el discurso, los textos y los guarismos del uno de agosto? “Gobierno que escucha y habla con resultados”, dice la publicidad del informe. ¿Hablará con los resultados que los yucatecos piden escuchar?— Mérida, Yucatán.
