Una mala decisión arbitral evitó que llegara la victoria más dulce en la era Bruno Marioni al frente de los Venados FC Yucatán, pero terminaron rescatando un empate a dos con los Cafetaleros de Tapachula, en actividad de la fecha cuatro de la Liga de Ascenso MX.
En el primer tiempo las llegadas escasearon en demasía para ambos equipos.
Los Venados, que venían generando mucho y concretando poco, se vieron totalmente inoperantes a la ofensiva en una primera mitad que se diluyó sin muchas emociones.
Fueron un disparo por ambos lados lo más claro en los primeros 44 minutos, y es que en el último de la primera parte, las individualidades de los Cafetaleros aparecieron, pues Christian “Hobbit” Bermúdez le puso un pase filtrado a José Ayoví, quien definió por abajo ante la salida del arquero argentino Matías Draghi.
En la segunda parte la tónica fue similar para ambos bandos, pero con el equipo visitante mejor parado e intentando cazar a los ciervos al contragolpe.
Al 62, una buena combinación en balón parado enmudeció a la banca local.
Bermúdez cobró en corto, volvió a recibir la pelota y metió un centro por abajo para que, solo y su alma, William Dias ampliara la ventaja.
Los aficionados pudieron ahorrarse muchas sensaciones desagradables si llegaban sobre el final del encuentro.
Los ciervos se veían perdidos, pero de a poco y con muchas ganas y fútbol contenido, se encendieron para encontrar el empate.
Víctor Lojero no había podido encontrarse en el ataque. Buscó largo y encontró el tesoro, colgando la bola en la escuadra.
La explosión de júbilo de la afición yucateca fue importante y contagió al equipo, que poco antes había tenido varias oportunidades, prácticamente todas disparando a distancia.
Apenas un minuto después, Braian Molina se fue con todo al frente, encontró por la banda una pelota rebotada y metió un centro medido para que el argentino Luciano Nequecaur marcara el tanto del empate.
Y luego, aunque suene contradictorio, llegó el balde de agua fría para los locales.
Cuando corría el primer minuto de la compensación, un centro al área hizo que la pelota entrara “llorando”, y todo el Estadio Olímpico estallara con el tercer gol. Marioni lo celebró, la banca también, pero el árbitro anuló el tanto por una supuesta mano de Nequecaur, que en las repeticiones por televisión nunca se apreció.
Al final, el punto, por las formas, fue bueno para los ciervos, que ahora visitarán a los Leones Negros de la U de G el martes en la jornada doble. Luego, reciben el próximo viernes al Zacatepec.— Miguel Calderón López
