Los felinos van a seguir trabajando con su proyecto
Los Cachorros RM de Mérida ganaron más de lo que perdieron el domingo pasado en el Parque Kukulcán Álamo. Sí, tan sólo fue una final perdida, una que llevaron al límite en la que fue su campaña de debut en la Liga “Naxón” Zapata de Béisbol de Invierno.
Por eso, el presidente Carlos Baeza Manzanero dice estar satisfecho de que el proyecto dio más de lo que se esperaba, sobre todo cuando arrancaron con tres derrotas seguidas. La directiva de los Cachorros enmendó el camino, sin alejarse del objetivo trazado: dar oportunidad a los jóvenes y representar a Mérida, con el apoyo del diputado Jorge Carlos Ramírez Marín y de un grupo de empresarios que creyeron en el proyecto.
El trabajar con los jóvenes funcionó, pues se pudo ver a un Luis “Wichi” García de titular y llamando la atención por su seguridad en todo momento, tanto a la defensiva como a la ofensiva.
Baeza Manzanareo destacó que el desarrollo de los jóvenes no podían darse sin el aporte de peloteros experimentados y dispuestos a para enseñar como Said Gutiérrez, Héctor Castañeda, José Gutiérrez, Sergio Pacheco, Alan Arredondo , Adrián Nicoli , Henry Carrillo y Miguel Ángulo.
El ensamblar a los jóvenes con gente de experiencia no se dio fácilmente, sobre todo, porque a los debutantes Cachorros les tocó estrenarse con el favorito Progreso, con quienes perdieron en tres juegos en la gran final, y luego con los entonces subcampeones Reyes de Tizimín, a quienes les quitaron el invicto en cuarto juego de la campaña y de ahí en adelante las cosas mejoraron.
La directiva movió piezas en la recta final y llegó gente como Manuel Durán, Fabián Segovia y Jorge Rivera, quienes aportaron su calidad e hicieron que el equipo crezca paso a paso, de la mano de su mánager Armando Caballero Delgado, lo que les permitió avanzar como el tercero mejor equipo.
En la postemporada, el pitcheo del “Burris” Gutiérrez, combinado con el relevo de Rivera, les hizo ganar en dos juegos a Calotmul y después a los Reyes, a quienes igual vencieron en dos choques, por cosas del destino, ambos en Tizimín. Llegaron a la final ante el favorito Progreso y cuando muchos esperaban que serían eliminados fácilmente, llevaron la serie al máximo.
“El balance de los Cachorros es más positivo que negativo y por ello deben aprovechar el descanso, para mantener la base de su equipo, mejorar algunos puntos débiles y seguir su apoyo incondicional al crecimiento de los jóvenes”, señaló Carlos Baeza Manzanero.
También pretenden buscar una casa permanente, pues en la campaña recién concluida tuvieron tres sedes: el campo de Lucky Seven, el del Volante y el Parque Kukulcán Álamo.
