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El japonés logra su primer triunfo como cachorro

Si Yu Darvish estaba “telegrafiando” sus lanzamientos en la Serie Mundial del año pasado, parece haber arreglado ese problema.

Darvish lanzó dos entradas sin hit en su debut de pretemporada con los Cachorros de Chicago, ayer, en la victoria 9-5 sobre sus excompañeros, los Dodgers de Los Ángeles.

La última vez que estuvo en el montículo, Darvish fue castigado por Houston al retirar apenas a cinco enemigos tanto en su actuación del tercer juego como en el séptimo encuentro de la Serie Mundial. Darvish dijo que perdió casi 7 kilos (15 libras) “debido a lo que sucedió en la Serie Mundial”.

A Darvish le preocupaba el posible impacto de la pérdida de peso en su velocidad, pero esos temores resultaron infundados el martes.

“Se mantuvo ahí”, dijo sobre su velocidad, a través de un intérprete. “Me alegra que haya sido de 95 (millas por hora)”.

Había especulación de que los Astros habían encontrado la manera de descifrar el tipo de lanzamientos que Darvish iba a hacer.

“Simplemente podría ser que se trataba de un buen equipo, sólido”, dijo el nipón, y añadió que ha considerado “varias cosas para mantener su consistencia y mezclar sus lanzamientos, y pitchear desde el mismo ángulo”.

Darvish ponchó a cuatro, incluyendo a Corey Seager, Matt Kemp y al cubano Yasiel Puig en la primera entrada. El derecho permitió una carrera cuando Chris Taylor negoció base por bolas para iniciar el partido, y rodeó las bases gracias a un robo y un par de “wild pitches”.

Firmado desde febrero con un contrato por seis años y 126 millones de dólares, Darvish dijo que disfruta de su nuevo uniforme.

“Todos están contentos aquí. Sin duda me siento cómodo como cachorro”.

Martínez, el elegido

Durante el año pasado, cuando Hanley Ramírez se preparaba para los entrenamientos primaverales y lo que sería su primera experiencia como bateador designado, David Ortiz le impartió varios consejos de forma amistosa.

“¿Quieres de verdad saber qué me dijo?”, expresó Ramírez, con una sonrisa iluminando su rostro. “Honestamente, lo que me dijo fue: ‘Habrá días en los que te volverás loco. Porque todo lo que puedes hacer es batear y, cuando las cosas no van bien, pues, ¿qué puedes hacer?’ Solo sales y tratas de no pensar en ello hasta tu próximo turno”.

Pues bien, siendo Ortiz como es, probablemente puso varias palabrotas de grueso calibre con el único fin de enfatizar lo que quería decir. Sin embargo, el mensaje a Ramírez no pudo ser más claro: Ser bateador designado es difícil. Mucho más difícil, de hecho, de lo que la mayoría piensa.

Por ello, fue oportuno el momento escogido por Ortiz para visitar el campamento de los Medias Rojas de Boston la semana pasada, días después de la llegada de J.D. Martínez, acabando de firmar su contrato por 100 millones de dólares, como nuevo toletero encargado de estar en el corazón ofensivo.

Martínez, quien fuera jardinero durante su carrera de siete años con Houston, Tigres de Detroit y Diamondbacks de Arizona, se espera sea en mayor medida bateador designado con los Medias Rojas, ahora dirigidos por Alex Cora.— AP y ESPN

 

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