Siempre se dice que lo mejor está por venir. Por lo visto en el Estadio “Domingo Santana” de León, podría esperarse que así sea.
Los Guerreros de Oaxaca sacaron un triunfo de alarido, en medio de una controvertida actuación de los umpires en León, anoche, y serán los rivales de los Leones de Yucatán en la serie de primera ronda de la postemporada del Campeonato Otoño.
Mañana lunes, el cubano Yoanner Negrín será anfitrión de los Guerreros. Lo anunció el mánager Roberto Vizcarra como primero de su cuarteta de abridores, que tendrá después a Jorge Reyes, César Valdez y José Samayoa. “Nuestros inicialistas (sus abridores) han dado muy buenos partidos en los últimos días, ustedes lo han visto. Gracias a eso hemos ganado muchos juegos”, dijo Vizcarra ayer, antes de un entrenamiento frustrado por un aguacero que cayó sobre Mérida.
A esa hora, los Guerreros comenzaban su batalla en la tierra de los Aldama. Un partido eliminatorio en que tanto Oaxaca como León se batieron con todo, y llegaron a la novena empatados.
Los Guerreros silenciaron “La Fortaleza” con tres anotaciones en la parte alta, pero en el cierre, León se puso a una de empatar. Antes de esa rebelión incompleta, el umpire Vicente Madero expulsó a Matt Schuman por reclamarle un balk, polémico porque no se aprecia con claridad el engaño en las repeticiones. Algo similar a lo vivido hace unos días en el Kukulcán por Chad Gaudin, de los Leones.
Y ardió Troya porque el piloto Sergio Omar Gastélum reclamó también. Y se fue a las regaderas entre empujones y reclamaciones con improperios leídos con solo ver los labios de los Guerreros en la repetición.
León se acercó 7-6 y tuvo la carrera del empate en primera. Pero Erick Casillas, valiente, hizo abanicar la brisa a Nicko Vásquez para poncharlo en un aut 27 dramático.
Ahora, Oaxaca hará maletas para irse a Mérida de inmediato, como un rival inesperado porque muchos pensaban que León ganaría el “comodín”.
El piloto Vizcarra, igual que sus peloteros estelares como Everth Cabrera, torpedero, y Jorge Reyes, abridor, coincidieron en que, para ser campeones, hay que ganarles a los mejores.
Y Oaxaca, tal vez no el mejor, pero sí el más encendido, es el rival en turno. “En estas series, es contra el que venga”, dijo.— Gaspar Silveira Malaver
