El noruego le apuesta a las partidas rápidas
La rapidez de análisis decidirá el Mundial de ajedrez en el desempate después del sorprendente desenlace de la duodécima partida, en la que el campeón, el noruego Magnus Carlsen, ofreció tablas a Fabiano Caruana cuando el estadounidense estaba inferior y en apuros de tiempo.
En cuanto se alcanzó la jugada 30, antes de la cual el reglamento del “match” prohíbe las tablas, Carlsen, en una posición claramente favorable con las negras, con todas sus piezas apuntando a un rey blanco vulnerable, ofreció el armisticio a un aspirante que no dudó en aceptarlas.
El marcador termina la fase “regular” del duelo con empate a seis puntos después de doce tablas y ahora el título se decidirá mañana en cuatro partidas semirrápidas, en las que cada jugador dispondrá de 25 minutos, con 10 segundos de añadidura por movimiento.
Si persistiera la igualdad se jugarían dos partidas relámpago, con 5 minutos por bando más un incremento de 3 segundos por jugada. Si todavía no se resolviera el empate, se jugaría una segunda pareja de partidas blitz y, por último, en caso de nuevo empate, se iría a una “muerte súbita”, En esta modalidad, quien gana el sorteo elige color. Las blancas reciben 5 minutos y las negras 4, con un incremento de 3 segundos a partir de la jugada 31, pero el blanco está obligado a ganar. Cualquier otro resultado da la victoria a las negras.
La expectación era máxima en el teatro de The College in Holborn, escenario del duelo por la corona.
La partida comenzó con una siciliana abierta, variante Pelikan, igual que la décima (1. e4 c5 2. Cf3 Cc6 3. d4 cxd4 4. Cxd4 Cf6 5. Cc3 e5 6. Cdb5 d6 7. Cd5 Cxd5 8. exd5), de grato recuerdo para el aficionado, en la que se firmaron tablas, pero sólo después de un combate con ataque en flancos opuestos.
Con 8…Ce7 (en lugar de 8..Cb8) Carlsen emprendió otro rumbo y en el movimiento 14 amagó con una repetición de jugadas, una tácita propuesta de tablas que Caruana, después de meditar siete minutos, rechazó con 15.Ae3.
La batalla continúo y la computadora daba apreciable ventaja a las negras, cuyos dos alfiles disponían de diagonales abiertas frente a la pareja blanca resignada a defender. Y entonces se produjo la sorprendente oferta de tablas por parte del campeón.
