Regina Alférez está feliz tras los Panamericanos

Algo tiene muy claro la yucateca Regina Alférez Licea: lo mejor para la natación artística mexicana está por venir. Y ella quiere ser parte de la historia.

Regina llegó a casa para un descanso súper merecido luego de participar en los Juegos Panamericanos de Lima, donde formó parte del equipo mexicano que, con una rutina que sorprendió por su coreografía y por su ejecución, les valió para alcanzar la medalla de plata. Se quedaron en la orilla del preciado oro, pero lo hecho les hace albergar esperanzas de que en el Preolímpico de inicios de 2020 pueden alcanzar el sueño de ir a la máxima justa deportiva.

Así que si para Lima 2019 el trabajo fue intenso, “creo que nos tenemos que ir al 200 por ciento para lograr la meta”, dijo.

Seleccionada nacional desde que tenía 14 años, Regina llegó a la titularidad del primer equipo mexicano a base de esfuerzo y con miles de sacrificios. Ella recuerda cómo su madre, en sus inicios en esta disciplina, hacía “circo y maroma para que yo pudiera competir. Me hacía mis trajes, se iba a vender cualquier cosa para obtener recursos para que yo pudiera estar en las competencias y las concentraciones”.

Quizá esa sea una de las razones por las que esa presea de plata, “sepa como si fuera de oro”.

“Ya no tenemos nada que pedirles a las potencias del sincronizado. Ya les competimos al tú por tú y eso se debe al intenso trabajo”, declaró la joven de 21 años, durante una visita ayer al IDEY, donde se reencontró con Karem Achach Ramírez, exseleccionada y también medallista de Juegos Panamericanos (Toronto 2015) y actual regidora del Ayuntamiento de Mérida.

Aporte de casa

Alejandro Pulido Puerto, presidente de la natación local, dio una introducción sobre los logros de la natación artística en Yucatán con Karem y ahora Regina.

Mucho tiene que ver en el proceso del equipo mexicano en Panamericanos y en el Mundial de Natación, pues fue en aguas de la alberca del Estadio “Salvador Alvarado” donde hicieron parte del trabajo de aclimatación, de allí que Regina sienta mayor satisfacción y, en opinión del director del IDEY, Sáenz Castillo, “aportar nuestro granito de arena para que México pueda alcanzar las metas”.

“Esta medalla me llena de felicidad, todas las horas de entrenamientos, los sacrificios. Y se cumplió con creces. Los objetivos marcados se cumplieron, íbamos buscando la medalla de oro y el pase a Juegos Olímpicos, hicimos todo lo que tuvimos que hacer para la plaza y lamentablemente no se consiguió, pero aun así esta plata nos supo a oro”, sostuvo.

Y recordó que, con el nivel de competencia mostrado en Lima, quedó demostrado que México está ya como una potencia continental junto con Estados Unidos y Canadá. “Nuestra meta ahora es meter al equipo a los Juegos Olímpicos. No se logra desde Sydney 2000 y vamos a trabajar con todo”, explicó.

“La verdad, en muchos aspectos somos superiores (a Estados Unidos y Canadá), en otros nos falta avanzar como a todos los equipos. Ahora, en el Campeonato Mundial recibimos muy buenos comentarios, lo que nos pone muy contentas. Estaban impactados con lo que está haciendo México”, señaló.

Y fue la rutina especial, dedicada al aniversario 50 de la llegada del hombre a la luna, algo que llamó poderosamente la atención en quienes la vieron.

“Era algo que veníamos trabajando desde hace dos años. Y usarla en este momento tan especial fue algo bien emocionante”.

Y, como había dicho, “si hay que meternos a trabajar fuerte, hay que hacerlo”.

Aunque eso de trabajar en la alberca no es propiamente un trabajo.

“Es ya un estilo de vida. Y me siento afortunada de poder hacer lo que me gusta y alcanzar estas metas. Soy feliz”, afirmó.

Con su plata con cara de oro. Y definido el siguiente paso: Tokio 2020.— Gaspar Silveira

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