La competencia, un hábito para los de Kansas City
Si alguien se decide a caminar en medio de los vestuarios de los Jefes entre el almuerzo y la práctica, será mejor que utilice hombreras y un casco.
Y es que existe una buena probabilidad de que esa persona termine disputando un partido informal de básquetbol, contra jugadores de hasta 136 kilos.
Se trata de una imagen común durante la temporada regular: corpulentos integrantes de la línea ofensiva y defensiva que se golpean entre sí, mientras los tackles defensivos Chris Jones y Khalen Saunders intentan avanzar a la canasta que cuelga en la puerta que lleva hacia las duchas. Usualmente, sus compañeros se juntan alrededor y juegan el papel de aficionados e incluso de árbitros bastante expresivos.
“Cuando entras al juego, es una competencia que no se detiene”, explicó esta semana Travis Kelce. “Los chicos siempre están jugando o compitiendo de cualquier forma para tener la ventaja sobre alguien más”.
Los partidos informales ilustran algunos puntos de la preparación de los Jefes: Tienen el carácter competitivo que se extiende a todo.
Genuinamente les gusta estar el uno con el otro. Incluso podrían irse juntos a otro lado para almorzar. Y más que nada, tienen una naturaleza relajada.
Este último punto les podría caer muy bien en medio de una semana con muchos compromisos de prensa, un sinfín de fiestas y distracciones.
