Hagler Vs Hearns, ¿la mejor de la historia? Al menos, 8 minutos que emocionaron al mundo
La historia que les contaremos a continuación fue llamada “La Guerra” antes de suceder. Y reconocida de varias formas: “El mejor primer raund de la historia”, “La Pelea del Año”, “La Pelea del Siglo”, “Los ocho minutos más increíbles del boxeo”. Y muchos más. Es digna de la leyenda del deporte.
Ocurrió el 15 de abril de 1985 en el Caesars Palace de Las Vegas, que era entonces palacio de las grandes contiendas de boxeo (se lo acababa de arrebatar al mítico Madison Square Garden).
En lo particular, la he visto no una ni cinco veces. Quizá cien o no sé cuántas. Y cada que termino, la reflexión es sencilla: “El mejor combate de la historia”.
Se enfrentaron el monarca de peso mediano Marvin Hagler y Thomas Hearns. A Hearns no lo olvidará nunca mi corazón de niño, pues el 2 de agosto de 1980 hizo pedazos a mi gran ídolo, José Pipino Cuevas.
Pero aquella noche, “Marvelous” y “La Cobra” detuvieron el aliento del mundo durante unos ocho minutos, lo que duró la pelea, poco menos de tres asaltos. Su épica batalla, por el cetro indiscutido de peso mediano, fue bautizada por sus promotores como “La Guerra”, y quedó grabada en la memoria colectiva de los amantes del boxeo de esa época, y ahora bien podría ser un modelo de cómo salir a ganar una pelea de campeonato mundial. Porque ya nadie pelea así. Dudo que hoy en día existan peleadores de esa talla.
Hagler defendió esa noche los cetros del CMB y la AMB por décima vez, y por quinta el de la FIB. Subió al ring con marca de 60-2-2 con 50 nocauts. Ya sólo ver el palmarés era impresionte.
Hearns tenía un registro de 40-1 y ya había formado parte de la súper pelea de la década: la derrota por nocaut técnico en el 14o. asalto por el cetro wélter ante Sugar Ray Leonard en 1981. Se programó una pelea entre estos dos púgiles en 1982, pero esta se canceló y se realizó tres años después, en 1985.
Revisando el vídeo al escribir esta reseña, los datos estadísticos de Compubox señalan que los dos peleadores conectaron al menos el 50 por ciento de los golpes tirados en el primer raund. En el asalto inicial, Hagler fue contabilizado acertando el 61 por ciento de sus impactos y Hearns el 67. Y un dato que impresiona: 95 golpes combinados, una marca para una pelea de peso mediano, de acuerdo con un repaso hecho por ESPN.
Hagler terminó con corte en la ceja derecha, merced de un impresionante upper de un Heanrs que se vio gaseado. El trabajo en las esquinas fue fundamental: al “Marvelous” le taparon la herida en forma magistral y como pudieron, al de Detroit lo revivieron.
El segundo asalto siguió la misma tónica: una batalla épica sin dar ni pedir cuartel, pero Hearns no supo aprovechar las condiciones (el corte, haber sacudido más al rival), ni pudo resistir tanto. De hecho, casi al final, Hagler casi le derriba, pensando entonces que podría pronto terminar la pelea.
Y fue en el tercero en que todo acabó. El réferi Richard Steele detuvo la pelea para que el médico revisara la herida todavía sangrante del campeón. Tras volver al centro desde sus esquinas neutrales, “la Cobra” siguió lanzando izquierdas y derechas desde la distancia, hasta que Hagler se quitó de una izquierda y contraatacó con la derecha que alcanzó colar desde la misma distancia.
Hagler, con una derecha, lo mandó a la lona noqueado, parándose el combate en 1:52 minutos. Steele, que hizo un gran trabajo como el tercero sobre la superficie, contó hasta nueve y Heanrs pudo levantarse a duras penas, pero casi lo cargó el réferi cuando levantaba las manos para suspender el combate.
¿Es la mejor pelea de la historia?
He visto muchas peleas grandes y destacan en mis apuntes la de Leonard contra Heanrs y la de Leonard con Hagler. Pero a las actuales, difícilmente se puedan comparar con lo que ese trío, y agregamos a Roberto Durán, entre un cuarteto privilegiado en la historia del boxeo. Y también la de Salvador Sánchez-Wilfredo Gómez y dos de Julio César Chávez: ante Héctor “Macho” Camacho” y contra Meldrick Taylor.
Pero cuando menos, puedo decir que emociona ver y volver a ver esos ocho minutos que Hagler y Heanrs nos regalaron el 15 de abril de 1985. El Diario lo destacó en grande en su edición del martes 16.— Gaspar Silveira Malaver
