Rob Manfred dice que continuarán con sus análisis
El comisionado de Grandes Ligas, Rob Manfred, admitió ayer que todavía no se dan las condiciones de salud para que pueda volver la competición del béisbol profesional, pero que cada vez están más cerca de lograrlo.
“No veremos béisbol en el corto plazo, pero la liga discute constantemente las posibles opciones para una temporada 2020”, subrayó Manfred durante la entrevista que concedió a la cadena Fox Business.
Manfred reconoció que la situación de salud pública debe mejorar antes de que regrese el béisbol, pero a la vez expresó su deseo de que el deporte sea “un hito en el regreso a la normalidad”.
Además Manfred también reiteró que Grandes Ligas trabaja permanentemente en los planes de contingencia y reconoció todos los obstáculos que se van a encontrar que impedirán que el calendario de competición no pueda ser completado.
En este sentido, Manfred se refirió a dos problemas principales que enfrenta la liga: cuándo podría comenzar cualquier tipo de actividad de béisbol nuevamente y la posibilidad de jugar todos los partidos en Arizona, al menos para comenzar la temporada.
“La única decisión real que hemos tomado, el único plan real que tenemos es que el béisbol no va a regresar hasta que la situación de salud pública haya mejorado hasta el punto en que todos nos sintamos cómodos y seguros”, subrayó Manfred. “Pero sobre todo que no se perjudique la salud pública”.
Manfred dijo que “a partir de ese momento, debemos tener ya bien planificado como son nuestros planes de contingencia y pensamos en cómo podríamos regresar en varios escenarios, pero nuevamente la clave es la mejora en la situación de salud pública”.
El comisionado de Grandes Ligas fue categórico al señalar que no habrá entrenamiento de primavera hasta que en los estados de Arizona o Florida estén “abiertos” para reuniones de más de 100 personas.
“Hemos escuchado en el pasado que la liga necesita cerca de cuatro semanas de entrenamiento de primavera antes de comenzar la temporada regular”, recordó Manfred de cara a que los jugadores puedan estar bien preparados para competir y no sufrir graves lesiones.
En cuanto a los planes concretos de competir todos los equipos en Arizona, Manfred destacó que “tenemos una variedad de planes de contingencia de los que hemos hablado y trabajado, aunque me gusta más utilizar la palabra ‘ideas’ y todas están orientadas a abordar las limitaciones que pueden existir cuando se pueda volver a competir”.
El comisionado de las Mayores dio por sentado que habrá todo tipo de limitaciones tanto en el apartado de la reunión de personas como del sistema de viajes.
Mientras tanto, la liga y los jugadores no han tenido conversaciones sobre planificación desde la semana pasada, pero Manfred dijo que se debía a que no hay nada más que discutir en este momento y alabó la gran relación que existía entre ambas partes en una situación completamente desconocida para todos.
“De lo que no tenemos ninguna duda, ambas partes, es que estamos decididos a hacer del béisbol un elemento clave de la recuperación económica y una especie de hito en el retorno a la normalidad dentro de nuestro país”, subrayó Manfred.
¿Hay opciones?
De acuerdo al plan revelado por la cadena ESPN, los 30 equipos jugarían en estadios sin fanáticos en el área de Phoenix, incluido el Chase Field de los Arizona Diamondbacks y una decena de instalaciones de entrenamiento primaverales.
Los jugadores, coaches, árbitros y personal esencial (encargados del terreno, cuerpos de seguridad, ejecutivos, evaluadores y periodistas, entre otros) serían secuestrados en los hoteles locales, donde vivirían en un relativo aislamiento y viajarían solo hacia y desde el estadio por cerca de cuatro meses.
De acuerdo al periódico USA Today en una publicación de hace algunos días, una opción que baraja Grandes Ligas es la de mantener a todos los equipos en sus sedes naturales de entrenamientos primaverales, en Arizona y Florida, donde jugarían sin aficionados en las gradas.
En este escenario, en lugar de Liga Americana y Liga Nacional, se jugarían las ligas del Cactus (Arizona) y La Toronja (Florida), tomando en cuenta que equipos de ambas ligas mayores están repartidos en los dos estados donde se entrena cada primavera.
Como consecuencia de esa mezcla, se usaría el bateador designado de manera universal y, salvo algún diseño especial de la fase final de los playoffs, se abre la ventana de probabilidades para que la Serie Mundial enfrente a dos equipos de la misma liga por primera vez en la historia.
Al igual que en el plan de Arizona, los jugadores, entrenadores y personal esencial serían acuartelado en hoteles de la zona y solo viajarían de sus habitaciones a los estadios.— EFE
