Ayer por la tarde, en un espacioso salón, Randy Arozarena ensayaba como un artista en un estudio de grabaciones. En el pegajoso free style cantaba alegre, en la víspera de un día importante: el de su boda.
“Salí de Cuba en una lancha… y no los defraudé”, se le escuchaba una y otra vez mientras grababan. No eran ni Aczino ni Wos, las estrellas del rap… era el pelotero del momento.
Como una historia con cierto parecido a una vivida 39 años antes, una figura de la Serie Mundial se casará en Mérida. El 29 de diciembre de 1981 fue Fernando Valenzuela Anguamea el que, tras una de las más grandes y famosas actuaciones en el béisbol de las Grandes Ligas, llegó para un enlace con toda la pompa de una celebridad, con la maestra yucateca Linda Margarita Burgos Metri.
Hoy, Randy Arozarena, desertor cubano que logró la postemporada más explosiva en la historia del béisbol, se casará en Mérida con la colombiana Cenelia Pinelo Blanco. Eso sí, será una boda en la que lo que más hay hasta ahora es hermetismo.
Se sabe que será en la hacienda Kantoyná, en Conkal, y que los invitados son un grupo sumamente selecto. Se hablaba de la llegada de varios de sus compañeros de las Rayas de Tampa Bay y otros peloteros cubanos de las Grandes Ligas. Ni se confirma ni se desmiente.
Lo que se da por hecho es que estará su familia (su madre y hermanos radican en esta ciudad) y algunos de sus allegados, entre paisanos y yucatecos que de una u otra forma han tenido que ver con su estadía en México y su desarrollo como pelotero.
Por lo vivido ayer al cantar ante los micrófonos, con su sombrero de ala ancha, playera roja sin mangas y sus chanclas con pantalón caqui, es probable que el astro de los 10 jonrones y 29 imparables en los playoffs cante hoy en su día tan especial, para el que, de acuerdo con detalles que se leen en redes, será una jornada de etiqueta o al menos de saco y corbata. Se pensó que, al estar en Yucatán, las guayaberas blancas dominarían la escena, pero tal parece que no. Etiqueta rigurosa.
En la boda de hoy dominará la privacidad, por gusto propio de los contrayentes y por los protocolos que se exigen actualmente por la pandemia de coronavirus. Se dice que el alcalde Renán Barrera Concha, a quien visitó de forma privada el lunes al llegar de Miami, está entre los invitados.
La de Valenzuela y Linda Burgos fue en una ceremonia abierta, en la iglesia de María Inmaculada, en el fraccionamiento Campestre, y decenas de medios de comunicación de todo el mundo llegaron para ser testigos. El apoderado de Fernando, Tony de Marco, y su descubridor, Mike Brito, estuvieron presentes.
Otros tiempos, otras personalidades. A Valenzuela lo perseguía todo el mundo, dentro de una historia que revolucionó al béisbol y puso al “Toro” como una celebridad universal. Randy tiene una vida digna de un guión de película o de un documental, y hoy escribirá otra página de ese cuento de hadas. Y su vida quiere hacerla privada. Quizá dentro de poco Netflix nos dé una sorpresa con él.
Pero aunque quiera pasar inadvertido, el “Jugador Más Valioso” de la Serie de Campeonato de la Liga Americana está siendo el tema de muchas pláticas y todo mundo quiere saber de él, especialmente en un estado en el que se dejó ver en sus primeros días, tras llegar como desertor, jugando en ligas de los pueblos y en la Meridana, antes de dar el gran salto a las Ligas Mayores.
Historias de película, con la guinda celebrando los enlaces en Yucatán. “En este mundo que es ficticio, para llegar hay que hacer el sacrificio”, se le escucha entre sus repasados cánticos.
Así él y su vida. Sacrificio pleno de vida, y recompensa grande en todos lados.— Gaspar Silveira Malaver
