Rumbo a la gloria
El domingo, cuando se quería dar inicio a la premiación del Nacional Interclubes de Acapulco, los jugadores que deberían recibir sus galardones estaban todos agrupados frente a una pantalla de televisión.
Entre lo que sus ojos miraban y lo que iban a recibir, había una historia grande para el golf mexicano: Carlos Ortiz jugaba sus hoyos 17 y 18 en el Houston Open. Y vieron en la pantalla convertirse en el primer mexicano en 42 años que ganaba un torneo de la PGA.
“Fue algo de verdad maravilloso”, dice Jorge Robleda Moguel, presidente de la Federación Mexicana de Golf, que ha sido un escalón fundamental para que Ortiz Becerra pueda llegar tan alto como está ahora.
Desde César Sanudo en 1970 y Víctor Regalado, en 1978, ningún mexicano había alzado un trofeo del PGA Tour, pero, a diferencia de otras épocas, en estos años recientes, son más los mexicanos con posibilidades de estar en la gran gira del golf profesional.
“Esto es un golpe. Un impacto fuerte no para el golf, sino para el deporte mexicano en realidad. Este joven demostró que, cuando hay intenciones y talento juntas, se pueden alcanzar metas grandes”, comenta Robleda, presente el domingo en Acapulco, en el Nacional Interclubes.
Ayer, el federativo yucateco platicó con el papá de Carlos, del mismo nombre. Feliz, el señor Ortiz recordaba varias cosas vividas en el seno de la familia. Y es que el golf ha sido parte esencial del entorno Ortiz Becerra, en el que los tres integrantes de la familia son golfistas de alto nivel. “Acompañaron el deseo de sus hijos convirtiéndose en unos apasionados del golf, invirtiendo sus recursos y apoyos de la Federación, no de ahora, de hace años. Eso ha alimentado mucho la intención de los hijos, ver que sus padres marchan siempre detrás”, dice Robleda Moguel. “Es un eslabón de la cadena. El jugador, los papás, la Federación. Todos de manera conjunta”.
Carlos Ortiz dijo entre bromas, en la rueda de prensa, que ya tendría un argumento fuerte para que su hermano menor, Álvaro, deje de hacerlo de menos. Y es que, en enero de 2019, Álvaro ganó el Latin American Championships Golf (Latam) en República Dominicana, lo que le dio derecho a participar de forma automática en el Másters de Augusta.
“Él decía que ya había jugado en el Másters, y yo no. Ahora, yo he ganado un torneo de PGA y, si Dios quiere, el próximo año jugaré también el Másters por derecho propio”.
Ortiz subió 95 puntos (del 160 al 65) en el ranking de la PGA. La victoria firmada el domingo en Houston lo catapultó de forma increíble. De manera especial, porque en el torneo participaron grandes estrellas como el número uno del mundo, Dustin Johnson, y al japonés Hideki Matsuyama, una de las grandes figuras de esta temporada, quienes empataron y se quedaron en la segunda posición.
Jugada maestra
El birdie que Ortiz ejecutó para ganar el torneo dejó atónitos a sus rivales y causó un impacto enorme tanto en el deporte como para un país que requiere de héroes como el joven nacido en Guadalajara en 1991.
“Carlos Ortiz representa un punto fundamental para el desarrollo de este deporte. Será, no tenemos duda, el referente que alentará más a cientos de niños que quieren ser deportistas profesionales. Niños y jóvenes que están ansiosos de volver a los campos formalmente para poder recuperar el terreno perdido por el Covid-19”, señala Robleda Moguel.
Al día de hoy, en México hay registrados más de 4 mil jugadores en la Federación a nivel competitivo, más otros miles más que juegan, pero no están en los torneos. “Y muchos ganadores de los abiertos se han visto beneficiados por los premios que se otorgan, de manera especial invitaciones para participar en torneos en Estados Unidos y luego becas para estudiar allá, por desempeño alto en el golf. Esa es una referencia muy importante”, comenta.
El triunfo le dio un impacto al deporte. De inmediato se oyeron voces felicitando a Ortiz, como la legendaria Lorena Ochoa, la máxima figura que ha tenido el golf nacional, y se sumaron otros tapatíos famosos como el monarca mundial de boxeo Saúl “Canelo” Álvarez y el piloto de Fórmula Uno, Sergio “Checo” Pérez. “Qué emoción, Carlos, no sabes la alegría. Muchas felicidades”, comentó la tapatía, quien fue el modelo a seguir para el tricolor, al ganar 27 torneos de la LPGA.
Una llamada que hizo Robleda al Country Club de Guadalajara para felicitar a sus directivos para felicitarlos por el logro de su jugador le enteró que los cuidadores del pasto, que vieron a Carlos crecer, estaban preparando una fiesta por este campeonato.
Y Carlos lo agradeció de forma global cuando, entre lágrimas, dijo: “No es solo por ganar ahorita, sino por los sacrificios de mi familia, de mi caddie, mis patrocinadores. Es demasiado lo que hay detrás de esto. Ahorita quise hablar con mis papás y me daban ganas de llorar. Fue difícil contenerme”.— Recopilación de Gaspar Silveira
