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(210905) -- TOKIO, 5 septiembre, 2021 (Xinhua) -- Artistas realizan una presentación durante la ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, en el Estadio Olímpico, en Tokio, Japón, el 5 de septiembre de 2021. (Xinhua/Du Xiaoyi) (rtg) (da)

MÉXICO.- En el último día de actividades de la delegación mexicana en los Juegos Paralímpicos Tokio 2020, Rosa Carolina Castro Castro, de 19 años de edad, se adjudicó el bronce número 13 para México luego de finalizar en el tercer sitio en la prueba de lanzamiento de disco, clase F38, con lo que cerró en 22 la cosecha de medallas para México en la justa veraniega.

México en los Paralímpicos

La cita en Tokio representó una de las mejores actuaciones de México, pues, con siete oros, dos platas y 13 bronces, que le dieron el sitio 20 en el medallero, superó lo hecho en distintas ediciones, cumplió diferentes objetivos y logró resultados históricos. En la edición XVI de la justa veraniega del deporte adaptado, en la que el país registró su participación número 13, México llegó a la cifra histórica de 300 medallas, presea que entregó Jesús Hernández, en la para natación, en la prueba de 50 metros pecho SB2. Se llegará a Paris 2024 con 311 metales.

Otro de los objetivos cumplidos fue el oro 100, que ganó la para atleta Mónica Rodríguez, tras brillar en los mil 500 metros T11. Antes de Rodríguez, Amalia Pérez y Jesús Hernández aportaron el 98 y 99, respectivamente. La suma de oros continuó en Tokio 2020 con Arnulfo Castorena, José Chessani, Diego López y el para taekwondoín, Juan Diego García López, para cerrar la cuenta en siete y 104 en 49 años de Juegos Paralímpicos. Lo hecho por García López fue histórico, pues en el debut del para taekwondo en el programa, le dio a México la primera presea de oro. Otros que volvieron a colgarse una medalla paralímpica, como Amalia Pérez, Eduardo Ávila, Lenia Ruvalcaba, Nely Miranda y Jesús Hernández, Rebeca Valenzuela y Leo Pérez. La para natación fue la que más metales aportó, con 10.

Tokio saluda a París con un mensaje global de inclusión y diversidad

Los Juegos Paralímpicos de Tokio bajaron el telón con una emotiva y animada ceremonia en la que a través de la construcción de una ciudad sin barreras se mandó un mensaje global de inclusión y diversidad que recogió París, sede de la próxima cita en 2024.

La ceremonia comenzó con una historia sobre un niño que fue testigo de los Juegos y cayó bajo el hechizo del llamado ‘efecto paralímpico‘. Inspirado por las innumerables historias de superación que presenció a lo largo de los doce días de competición, el niño comienza a tocar música, guiado por su intuición.

Una secuencia de sonidos y bailes con música electrónica dio protagonismo a Inma, una modelo virtual, justo antes de que en el centro del estadio irrumpiese la bandera de Japón ante la atenta mirada desde el palco del Príncipe Akishino, el hermano menor del emperador. Fue entonces cuando un coro de niños cantó el himno del país, en uno de los momentos más emotivos de la gala.

El desfile de los países según el alfabeto japonés con sus respectivos abanderados se produjo con un centenar de voluntarios bailando y aplaudiendo a su paso. Estos fueron dejando la bandera en un punto fijo para dar forma a una ciudad inclusiva, dónde brillasen las diferencias y todos tuvieran cabida, y que se fue construyendo con figuras de edificios realizados con materiales reciclados.

360 Fuegos artificiales cambiaron el ritmo de la ceremonia para volver a hablar del movimiento paralímpico, del que se intentó destacar su mensaje de integración a través de un discurso artístico aprovechando la influencia del deporte.

El coreógrafo Takeatsu Nashimoto diseñó para la ocasión un baile en el que brillaron todo tipo de personas sin distinción de género, edad o discapacidad, mostrando con orgullo su amor por la propia creatividad y talento para la interpretación.

El nuevo Consejo

Durante la ceremonia también se presentó a los nuevos seis miembros del consejo de Atletas del IPC: el nadador brasileño Daniel Dias, la atleta italiana Martina Caironi, la velocista cubana Omara Durand, el nadador japonés Takayuki Suzuki, el jugador de baloncesto holandés Jitske Visser y la arquera iraní Zahra Nemati.

La melodía del himno paralímpico fue encaminando la gala hacía su despedida. Se bajó del mástil la bandera del Comité Paralímpico Internacional para entregarla a la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, y al brasileño Andrew Parsons, presidente del IPC. Ambos se la cedieron a la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, que la ondeó con sus manos justo antes de que sonase ‘La Marsellesa’, el himno oficial de Francia.

Francia, la nueva sede

Para celebrar el traspaso de sede, la ciudad francesa ofreció un segmento artístico de lo que pretende que sean los Juegos en 2024, una celebración abierta a todos sin discriminación para poner en valor la determinación de los deportistas con discapacidad.

Seiko Hashimoto, presidenta del Comité Organizador de Tokio 2020, destacó que hace ocho años prometieron “mandar al mundo un mensaje de hospitalidad pensando en un mundo mejor”.

“Podemos tener convicción, determinación y si trabajamos mucho los cambios se harán visibles. El impacto de los Juegos Paralímpicos ofrece un mensaje potente para todos. Los cambios comienzan con los avances y hay que construir un mundo diverso, con cambios en la sociedad. Yo creo en el valor de la construcción de una sociedad mejor”, confesó.

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