Pasada la mitad del festejo, se pensaba en una corrida más para el anecdotario.
Pero comenzó la fiesta “El Payo” con una artística faena en el quinto toro. Luego, el joven Miguel Aguilar, torero y solvente, puso tierra de por medio asegurando su primera Puerta Grande, y respondió “El Juli” con un toro de regalo, fiel a su estatus de maestro de maestros.
Y así, la Plaza México pudo celebrar, si no a lo grande, sí con mucha pasión su aniversario número 76. Una entrada que casi logra el lleno en los tendidos (los claros, en general) fue el marco esplendoroso para la corrida que ha hecho de cada 5 de febrero una cita clave para el toreo universal.
Los toros fueron en gran parte los causantes de que arrancara con tintes de fracaso la tarde de homenaje. Los de San Miguel de Mimiahuápam y Begoña de inicio no respondieron a la expectativa generada, de forma especial porque su fallecido propietario, Alberto Bailleres González, fue protagonista central de este festejo, pues su deceso a media semana causó honda pena en la Fiesta en el mundo.
Aguilar tomó la alternativa de manos de Julián López. Dejó cotas altas desde su primer enemigo, pero fue con el sexto con el que se prodigó. Su serie de verónicas para abrir fueron jadeadas, mientras se atendía a un picador que fue herido al saltar el toro al callejón. Con la muleta, valiente, tesonero. Y la estocada entera, ladeada, hizo que al doblar el astado le dieran las dos orejas casi de inmediato. Fiesta de muchos, protesta de otros.
Octavio García, siempre fino en su toreo, le tumbó un apéndice al quinto. Su toreo con la izquierda es adorado por su legión de seguidores. Vaya que invita a verle.
Y pues “El Juli” nunca quiere perder. Regaló un toro y le cuajó una faena de esas que le posicionaron hasta donde se encuentra. Una pena su fallo con el acero, porque bien pudo acompañar al joven Aguilar en su procesión hacia las calles de la colonia Noche Buena con su primer triunfo grande.
Hoy, Héctor Gutiérrez confirmará su alternativa, de manos de Joselito Adame y con el testimonio de Roca Rey. Menudo paquete para el joven en un cartel de polendas.
