La victoria inapelable del estadounidense Nathan Chen en patinaje artístico por delante de los tres finalistas japoneses, entre los que Yuzuru Hanyu quedó fuera del podio, junto al pleno de oros logrado por Alemania en luge y al doblete de la noruega Therese Johaug en esquí de fondo pusieron nota alta a la jornada de ayer en los Juegos de Pekín.

También quedará para el recuerdo la potencia en el óvalo de la neerlandesa Irene Schouten, que ganó los 5,000 metros en un día que se cerró con Alemania al frente del medallero. España entró en la tabla gracias a la plata de Queralt Castellet en halfpipe.

Chen, genial

Tras la exhibición de hace dos días en el programa corto, pocas dudas cabían sobre la victoria de Nathan Chen en patinaje artístico. Con su ejercicio libre, en el que metió cinco cuádruples, se impuso con 218.63 puntos, para un total acumulado de 332.60 que le situaron muy por encima de los japoneses Yuma Kagiyama (310.05) y Shoma Uno (293), plata y bronce.

Chen, de 22 años, se resarció por fin de su actuación en los Juegos de Pyeongchang, donde quedó en quinta posición.

El otro gran candidato al título, el japonés Yuzuru Hanyu, que aspiraba a su tercer oro consecutivo, acusó su mal desempeño en el programa corto y, bajo toda la presión imaginable, se cayó dos veces. Aun así, logró rehacerse y acabar cuarto.

Entre bastidores, el mundillo del patinaje sigue pendiente de lo que suceda con la rusa Kamila Valíeva, integrante de la selección que se proclamó el lunes campeona olímpica por equipos y que, según informes periodísticos no confirmados por ningún organismo, dio positivo por dopaje con una sustancia prohibida que se emplea en tratamientos cardíacos.

Strolz, como su padre

El austriaco Johannes Strolz logró a sus 29 años la victoria más importante de su carrera al adjudicarse la combinada de esquí alpino, como hizo su padre, Hubert, hace 34 años.

Strolz era cuarto después de la primera manga, pero relegó al segundo puesto al noruego Aleksander Aamodt Kilde, que lideraba tras el descenso y que capturó la plata, su segunda medalla en estos Juegos después de la de bronce que se llevó en el supergigante. El canadiense James Crawford fue el sorprendente medallista de bronce en Yanqing.

Por primera vez en la historia del esquí alpino un padre y un hijo han ganado oros olímpicos en una misma disciplina.

Dominio alemán

Las pruebas de luge concluyeron con la victoria de Alemania en la disciplina de equipos mixtos, lo que dio a la selección germana el pleno, con un póquer de oros similar al que logró en 2014.

El triunfo por equipos se sumó a los logrados en esta edición por Natalie Geisenberger y Johannes Ludwig en las pruebas individuales y por Tobias Wendl y Tobias Arlt en parejas.

Geisenberger y Ludwig marcaron peor tiempo que los austriacos Madeleine Egle y Wolfgang Kindl en sus respectivas postas, pero gracias a “los Tobias”, primera pareja de la historia con tres oros, Alemania selló el triunfo con un estrecho margen de 0.080 sobre Austria. A 0.948 quedó Letonia, medalla de bronce.

El dominio de Alemania en este deporte en la historia olímpica es absoluto. De los 49 oros repartidos desde 1964, 35 corresponden a pilotos germanos.

Los 10 km estilo clásico dieron su segundo oro en los Juegos de Pekín a la fondista noruega Therese Johaug, que ya había ganado la prueba de esquiatlón y que suma así en su carrera cinco medallas olímpicas.

Johaug completó el exigente recorrido de Zhangjiakou en 28:06.3 y aventajó en solo 4 décimas y en 31.5 segundos a las finlandesas Kerttu Niskanen y Krista Parmakoski.

Johaug ya subió al podio en Vancouver 2010, oro en el relevo 4×5, y dos veces en Sochi 2014, plata en 30 km salida en masa y bronce en los 10 km clásicos.

 

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