Entre dificultades, los Leones van viendo pasar los días en una temporada atípica para una organización que se acostumbró, y acostumbró a sus seguidores, a ganar.
Muy cierto lo que dicen muchos aficionados: el equipo rival cuenta, está haciendo su parte y también aspira a ganar. Pero el béisbol, como los deportes de conjunto, permite librar batallas en las que uno gana y otro pierde, y siempre se sacan lecciones de las derrotas. Eso, lo dicen los cánones no escritos (que cuentan muchísimo).
Los Leones fueron diseñados para ganar. Y claro, igual que todos los equipos.
Los melenudos armaron un equipo en el que la cabeza había ganado todos los trofeos de su país. Y la cabeza terminó rodando porque los jugadores lo quisieron. Y no es de novatos entender que apenas se fue Luis Matos las cosas cambiaron en el equipo bicampeón de la Zona Sur de forma positiva.
Pero de un tiempo para acá, cuatro series para ser más exactos, las cosas volvieron a entramparse y los Leones llevan récord de 4-8 en ese período, tres series en gira y otra en casa.
Y volviendo al punto del inicio, claro que cuenta lo que hace el rival, pero, ¿qué haces tú para ganar? Y es cierto: menuda idea de la LMB de formar este calendario en que juegas tres series fuera y, al final de la tercera, tienes que viajar de Aguascalientes a Mérida en medio día para llegar apenas justo para cambiarte y saltar al diamante (algunos viajaron en carretera). Pero todos están en esas dificultades, así que los mismos equipos aprobaron el rol en sus juntas previas. Allí, ni quejarse.
Esta cifra de hits bateados y admitidos dice algo: 44 les conectaron los artilleros del Águila a los Leones y los selváticos 21. “Cacao” Valdez, ídolo que fue cambiado, se dio gusto bateándole a su exequipo.
El domingo, Manuel Chávez tiró sólido partido en cinco actos, pero sus compañeros no batearon. En total, en ese tercer duelo los melenudos conectaron cinco imparables y se fueron en blanco. Sin bateo, aunque haya gran pitcheo, no se ganarán los partidos.
El sábado, Yoanner Negrín no tuvo secretos y se fue castigado como a los otros abridores. Pero aquí cabe preguntarse el por qué el piloto Roberto Vizcarra lo aguantó tanto, como también hizo con otros abridores en las dos semanas anteriores.
Hablando de capital y recursos humanos, los Leones presentan un cuadro defensivo, literal, de Grandes Ligas. Es un lujo tener en tercera a Josh Fuentes, ex de los Rockies; en short a Cristian Adames, ex de Colorado y de San Francisco, y en segunda a Starlin Castro, figura de varios equipos de MLB. Los jardines, ni se diga, con “Cafecito” Martínez, Norberto Obeso o JJ Aguilar en el central, y Yadir Drake en el derecho. Con “Pepón” Juárez hay una tonelada de TNT para explotar en el puesto de BD, y Art Charles, cuando se enracha, cuidado…
Buen equipo, sin duda. Ese cuadro quisieran tenerlo en cualquier plaza.
Y luego entonces, ¿por qué no carburan? ¿Por qué los Leones no encuentran, al menos, estabilidad?
Juegan bonito un día (viernes, ante Veracruz, por ejemplo) y se desploman al otro (sábado, fueron apaleados con 22 hits). Sucedió en Durango, con una victoria viniendo de atrás en gran forma, y también en Aguascalientes. Se dijo: están en gira. Eso debe cambiar en casa. Pero nada, la inestabilidad volvió.
Se acercan las fechas para cambios definitivos (el jueves 14) y será importante lo que puedan hacer los Leones desde la oficina. ¿Qué necesitan? Darle una refrescada a su pitcheo, más que nada. En la plantilla hay muy buenos peloteros que podrían irse a otros equipos para traer a algún abridor de cabecera. En los relevos, deberían tomar la decisión de quién será el cerrador, si Reymín Guduán o Jorge Rondón. ¿O usar a David Gutiérrez como tal?
En el bateo, de acuerdo con las estadísticas, exprimir el talento que sus “súper” y “talentosos” ex Big Leaguers tienen. Acaban de agregar a su róster a Chad Sedio, un utility nacido en Ohio que tiene nacionalidad mexicana. En 2021 bateó 15 jonrones y produjo 61 carreras en la Liga Independiente y este año estaba contemplado por los Cerveceros de Milwaukee. ¿Era necesario agregar a otro pelotero de esas características, si se tiene a jóvenes como Carlo Mancilla, Adolfo Guzmán, por mencionar a algunos?
Si en el caso de Chávez, el zurdito veracruzano recibe oportunidades y responde, porqué no hacerlo con Mancilla y pulirlo en el campo corto, o dejar que sea Obeso el patrullero central o izquierdo titular. Los jóvenes van a crecer si se les da la oportunidad de cocerse al calor de la revolución.
Los Leones necesitan victorias con urgencia. Los peloteros, lo han dicho varias veces, consideran otra cosa. Algunos de ellos personalmente han dicho “califican cuatro” o se preguntan: “¿cuántos califican?” O cuando andan en malas rachas: “No siempre se va a batear”. Elos no se sorprenden por no batear o por no ganar. Nosotros, sí.
La realidad es otra. ¿Una sacudida al róster? Bueno…
Los aficionados que pagan boletos a altos precios se quejan por el pobre desempeño, están inconformes con el ruido grosero del sonido del estadio, pero no les hacen caso. Los que van aprovechando las promociones festivas, o a los bailes, nunca hablarán de eso porque no pagan lo que los demás. Tal vez allá esté el punto principal. Que viva la fiesta. Es lo de moda.— Gaspar Silveira
