Anoche se vivió una vibrante remontada y una debacle de esas que duelen.
Así puede descubrirse la noche aciaga que vivieron los Leones ayer. Perdían 3-0, empataron y le dieron la vuelta para ponerse a tres autes de ganar el partido y la serie en el Kukulcán.
Pero de pronto el mundo se les fue encima. A Reymín Guduán, a la defensiva… a todos los melenudos.
Y los Algodoneros del Unión Laguna ganaron 5-4, estropeando una noche productiva de José “Cafecito” Martínez, tal vez la mejor con la franela de los melenudos, con jonrón, doble y sencillo, y atinada labor de los lanzadores. Antes de llegar a la infausta novena entrada.
Mentalmente fue devastador. Guduán entró por el salvamento. Los Leones hicieron varios movimientos defensivos para dar solidez al final. Tres autes y listo. Pero esos tres autes tardaron una eternidad.
Hubo un error de Alan López en segunda, otro de Guduán al tirar a primera en un toque de sacrificio. Y luego la del empate entró de caballito y la de la diferencia por un wildpitch. Infame el relevo de Guduán. Recordó a Aroldis Chapman con los Yanquis en MLB: brújula extraviada, sin control en sus lanzamientos.
Esa alta de la novena borró lo hecho en el cierre de la octava, en que con sencillo del “Cafecito”, Yadir Drake llegó a la tierra prometida para el 4-3.
Cuando Josh Lueke subió a lanzar la novena lo hizo ante un equipo moralmente caído. El exleón despachó en 1-2-3 la entrada completando la película de terror de los Leones y sus aficionados.
El béisbol es grandioso. Cruel, cuando no haces las cosas correctas.— GASPAR SILVEIRA MALAVER
