Los de la vieja guardia recordarán aquellas felpas de los Diablos Rojos de “Cananea” Reyes a los Leones en series de postemporada.

Pero los tiempos han cambiado. Sin duda.

Los Leones han sido, en los últimos años, el equipo a vencer en la Liga Mexicana. Nadie tiene más visitas a la final de la Zona Sur, o Serie de Campeonato, que los reyes de la selva.

Desde el martes, viene otra guerra. Para los Diablos, de forma especial. Los Pingos y sus 16 coronas en el béisbol de verano dejaron de ser los todo poderosos de la LMB y eso les ha dolido.

No se coronan desde la temporada 2014 y en la Zona Sur izaron el banderín por última vez en 2008 (los han acomodado en LMB en Sur, Norte y hasta en Centro).

Los Leones han tenido mucho que ver en ello. Las fieras han llegado a la final del Sur en todas las campañas desde 2018. Y a un equipo con esos pergaminos se le respeta.

Se coronaron en la primera temporada corta de 2018, llegaron a la final sureña de la segunda y luego alcanzaron la Serie del Rey de 2019 y 2021. Aunque perdieron estás dos últimas, su dominio se ha notado y los rivales lo saben, sobre todo los Diablos.

Estadísticas van y vienen. Y cierto que los Diablos, jugando en un parque donde vuela la pelota, pueden despertar y despedazar a cualquiera. Pero aquí es donde entra el nuevo estereotipo de los Leones de la era Arellano, tomada antes por los años finales de la época de Gustavo Ricalde Durán que alcanzó la guinda en 2006, eliminando primero a los Diablos.

Igual, recuerdan los aficionados de esos años, aquella histórica barrida a los Diablos de 1984 con el trabuco de “Cananea” y la “familia” de Carlos Paz. La de 2006 fue memorable con el equipo humilde de Lino Rivera, y así correlativamente hasta estos años.

Los Diablos de 2022, con Juan Gabriel Castro, han hecho trizas a sus primeros dos rivales (Águila de Veracruz y Pericos de Puebla). La demostración de su ofensiva, especialmente ante los Pericos, fue impresionante.

Pero los Leones fueron a ganar en la Angelópolis, a batirse al tú por tú en batallas de bateo, y brillaron con sus pitchers en el Kukulcán.

Y jugar tres partidos a media serie en el Kukulcán no será pepita y cacahuate para los escarlatas de Juan Gabriel Castro. Antaño otros luciferes sufrieron con el “Pobres Diablos… Pobres Diablos” del lleno en el Kukulcán.

Más de cincuenta carreras en cuatro juegos ante Puebla para los Diablos contra cinco partidos de tórrida pelea para los Leones ante los Tigres.

Esto se pondrá mejor de lo esperado.—Gaspar Silveira