El recibimiento y aliento que Venus Williams recibió en el estadio “Arthur Ashe” la tarde de ayer no fue el mismo brindado a su hermana, Serena, la noche previa. Tampoco lo fue el resultado.
Venus, quien cumplirá 42 años en junio, no se ha pronunciado sobre su futuro en el tenis, a diferencia de su hermana menor. Aunque también ha sido exitosa e influyente — siete veces campeona de Grand Slam, y una mujer negra en un deporte predominantemente blanco— la fanfarria y atención no han sido las mismas.
Venus se despidió en la primera ronda del Abierto de Estados Unidos por segunda presentación consecutiva al caer 6-1 y 7-6 (5) ante Alison Van Uytvanck.
“Ella ha tenido un tremendo impacto en el tenis femenino, en todo el tenis”, dijo Van Uytvanck. “Es una leyenda”.
Esta fue la 23a. comparecencia de Venus en Flushing Meadows, donde alcanzó la final en 1997 siendo una adolescente y luego se consagró en 2000 y 2001. También fue su participación 91 en un major, lo cual es un récord.
Venus nunca había perdido en la primera ronda del US Open hasta 2020, y se ausentó de la edición del año pasado.
Serena se las verá hoy con Anett Kontaveit, la número 2 del ranking.
