Los Sultanes se fueron con cinco carreras en 27 entradas en los primeros tres partidos de la Serie del Rey. En dos episodios del Juego 4 mostraron el impresionante arsenal que tienen en su alineación.

Ni la lluvia, que en estas épocas desquicia a Yucatán, ni la ceremonia del Grito en todos los rincones de la entidad, ni la banda “El Recodo” que llegó a la Plaza Grande. Nada impidió un lleno impresionante en el Parque Kukulcán, en la penúltima noche de béisbol de Liga Mexicana en el año 2022 en Mérida. Pero los fuegos de artificio que dan vida a las fiestas patrias aparecieron en el equipo rival.

Y la noche se fue haciendo negra como el uniforme de los Leones, que salieron el diamante totalmente de oscuro (obvio, con vivos en dorado). ¿Por qué cambiar de color cuando habían estado jugando la mayoría de sus partidos recientes con la camisola verde, que incluye la imagen del Castillo de Kukulcán? Buena pregunta. Dicen los supersticiosos que el negro es de mal fario (acuérdese de que nadie quiere a los gatos negros).

Cosas del béisbol. O de la suerte.

Pero parece que nos cambiaron a los Leones y llegaron otros Sultanes al diamante del Kukulcán. El rey de los deportes es así, y en siete pitcheadas los regios, atónitos ante Elián Leyva y Henderson Álvarez, ya ganaban 2-0 con cuadrangular de Sebastián Elizalde. Los aficionados hacían fila y ya estaba abajo el de casa.

El Santo y el Unicornio Azul intentaron animar o hacer sonreír, y también “El Caifán”, que es la voz oficial de los Toros de Tijuana, pero que fue traído por los Leones para cerrar la Serie de Rey (un lujo después de toda la escandalera de los anunciadores anteriores). Pero el que no estaba bien era Jake Thompson. Todos sabían que era una ruleta rusa lo que seguía tras las soberbias actuaciones de Leyva y Henderson. Un volado que no tuvo la fortuna, pues Thompson fue sacudido por otro bambinazo en la tercera, ahora de Víctor Mendoza, con dos en base. Y antes de que Leonel El Coronel se sume a la carga para buscar apoyar a los melenudos, los Leones negros ya estaban 5-0 abajo ante un equipo que en los pasados dos encuentros sólo les había anotado una carrera y sucia.

Ese 5-0 y la forma en que lanzaba Yohander Méndez hizo muy pesada la noche del Grito en el Parque Kukulcán. El zurdo lanzó seis actos brillantes, como habían hecho los abridores selváticos en los partidos 2 y 3.Y también los Leones no iban con fortuna. Fueron pocas las ocasiones de ponerse en ataque en la primera parte del juego, pero cuando hubo oportunidad, fallaban.

Ejemplo de ello en la tercera: Yadir Drake y Josh Fuentes batearon sencillos abriendo el episodio, pero Sebastián Valle elevó a la primera pitcheada para un infield fly, Norberto Obeso fue ponchado y se diluyó la amenaza con Wálter Ibarra entregando el último aut en elevado, igual al primer lanzamiento. Méndez salió con banderas desplegadas sin que los tres últimos le saquen la bola del cuadro.

Los aficionados se divirtieron a como pudieron, porque la noche, insistimos, se fue haciendo tediosa. Usted sabe, sobre todo por los negros recuerdos de los dos años anteriores en que no pudieron rematar la Serie del Rey en casa. Recuerdos negros, como el uniforme de anoche.— GASPAR SILVEIRA