El semanario “Proceso” publicó un reportaje de su periodista Beatriz Pereira, en el que hace señalamientos duros sobre el escándalo que derivó la sanción a Miguel Ojeda, director deportivo de los Diablos Rojos del México y a los mismos escarlatas, por una acusación de los Leones de Yucatán.
Lo tratado en esa entrega da a entender que, lejos de estar cerrado, el asunto, titulado como “Lo negro del Negro Ojeda”, tiene para mucho más, y podría causar un cisma en la Liga Mexicana de Béisbol por las decisiones a tomar. Enlaza dos cosas la historia: primero, el caso de “manipulación de transmisión televisiva”, y segundo, el asunto espinoso de la conducta de Miguel Ojeda Siqueiros, conocido como “El Negro de Guaymas”.
El reportaje deja entrever, incluso, que aunque la LMB no ha acusado a los Diablos por robo de señales, podría terminar llevando a ese punto. Los puntos principales son los siguientes:
“El club Leones de Yucatán apelará la multa y la sanción que la Liga Mexicana impuso a los Diablos Rojos y a su director deportivo, pues considera que todo el cuerpo técnico del equipo escarlata también debe ser castigado por la manipulación de la transmisión televisiva de los juegos uno y dos de la final de la Zona Sur. (En la pasada Serie del Rey, el Diario hizo al menos un par de veces preguntas a los dueños de los Leones sobre el caso y prefirieron no opinar).
“El presidente del Consejo de Administración de la novena felina, Juan José Arellano, dice a Proceso que no están de acuerdo con la resolución que tomó el presidente de la LMB, Horacio de la Vega, quien determinó que Ojeda deberá cumplir una suspensión de un año y que los Diablos Rojos deberán pagar una multa de 1.5 millones de pesos, pues, de acuerdo con el “Manual para el uso de dispositivos electrónicos y de vídeo en los estadios”, hay otros involucrados que merecen ser sancionados.
“Hasta el cierre de esta edición (dice la entrega de Proceso), la directiva de los Leones todavía no había presentado su apelación ni tampoco la de los Diablos Rojos, cuyo dueño, el empresario Alfredo Harp Helú, anunció que presentarían el recurso luego de que la LMB dio a conocer el castigo el domingo 4 (de septiembre).
El México publicó en su cuenta de Twitter el 5 de septiembre último lo siguiente: “Diablos Rojos respalda a Miguel Ojeda Siqueiros, director deportivo, y a Marco Antonio Ávila, productor de televisión. Estamos en proceso de apelación ante la acusación que se le hizo al equipo”. Asimismo, mediante un comunicado, el club escarlata enfatizó que si, derivado de las investigaciones que solicitaron los Leones de Yucatán, la LMB concluyó que “no hay evidencia del robo de señales”, entonces se trata de acusaciones sin fundamento que les ha causado un daño moral.
El conflicto, a detalle
“Proceso” detalla lo siguiente en su reportaje:
“El conflicto tiene su origen en que el jueves 1 el presidente ejecutivo de los Leones, Érick Arellano, solicitó a la LMB que se abriera una carpeta de investigación contra los Diablos Rojos “por la manipulación de las tomas televisivas” durante el juego uno y parte del juego dos de la final de la Zona Sur, que se disputaron en el Estadio Alfredo Harp Helú, en la Ciudad de México.
“La transmisión de televisión se hizo de manera fraudulenta y con todo el dolo para beneficiar a Diablos Rojos del México y perjudicar a Leones de Yucatán, ya que las tomas mostraban las señas del cátcher (Sebastián Valle) cuando Leones de Yucatán estaba a la defensiva y premeditadamente nunca existió la misma toma cuando Diablos Rojos del México estuvo a la defensiva (el catcher Julián León), esto a todas luces es un robo de señales…”, acusó el demandante, quien acompañó su queja con los vídeos que demuestran “la manipulación dolosa”.
Antes de la solicitud formal, durante el desarrollo del juego dos Érick Arellano denunció lo que estaba ocurriendo ante los directivos de la LMB que se encontraban en el Estadio Alfredo Harp, razón por la cual dos de ellos, Alberto Guadarrama y Diego Patricio Pérez, acudieron a la cabina de transmisiones, donde encararon al productor Marco Antonio Ávila, empleado de los Diablos Rojos, quien les informó que estaba haciendo los “switcheos” y encuadres de esa manera a petición de Miguel Ojeda, un cátcher histórico del equipo escarlata.
Detalla igual el reportaje que, “en respuesta a las acusaciones de Leones, la directiva de los Diablos Rojos respondió: ‘Podemos decir categóricamente que de ninguna manera y en ningún momento se pretendió cometer falta alguna al reglamento, especialmente en el tema de robo de señales. En este sentido, la única intención era la de cuidar cualquier situación con el cátcher de Diablos Rojos, de tal manera que existió una diferencia entre las tomas durante los turnos al bate de Diablos Rojos y las tomas durante los turnos al bate de Leones, misma que, en el momento que se solicitó por parte de la liga que se igualaran, de inmediato se procedió a hacerlo’”.
“Dentro del análisis que realizamos, en todo caso, lo único en lo que se pudo haber afectado al equipo de Leones de Yucatán fue en no permitirle ver las señales del cátcher de Diablos, pero al no estar permitido el robo de señales, no se puede considerar que hubo tal”.
Con base en lo anterior, si bien la LMB enfatizó que no se pudo comprobar que Diablos haya robado las señales, tanto el equipo como el directivo ameritan sanciones porque lo realizado viola el “Manual para el uso de dispositivos electrónicos y de vídeo en los estadios”, en específico por lo que hace al robo de señales ahí establecido. Lo anterior, aunado a que el hecho de manipular la producción y transmisión de los juegos tiene otras afectaciones, como lo puede ser el generar una duda razonable y genuina sobre la entrega de repeticiones para revisión en caso de retos de jugadas en los partidos, durante la temporada regular y postemporada de la LMB, lo que actualizaría una manipulación en la transmisión para televisión que podría derivar en afectaciones para los equipos rivales del demandado, así como en beneficios favorables para Diablos”, explicó la Liga Mexicana en su resolución.
Las apelaciones
De acuerdo con la reglamentación de la LMB, ambas apelaciones serán presentadas ante el consejo que está integrado por los siguientes directivos: Alejandro Uribe, Gerardo Benavides, Eustacio Álvarez y José Antonio Mansur, dueños de los clubes Toros de Tijuana, Acereros de Monclova, Rieleros de Aguascalientes y Tecolotes de los dos Laredos, respectivamente.
Si las partes no están de acuerdo con el fallo que emitan estos presidentes, podrán recurrir ante la asamblea de la LMB, donde serán los dueños de los 18 clubes quienes decidirán que procede. Si esa otra resolución tampoco los satisface, tendrán la opción de recurrir a los tribunales ordinarios. La LMB no descarta formar una Comisión de Controversias para desahogarlo.— información de Proceso
