Concentrado en la liga francesa como su única posibilidad de alzar un trofeo en la campaña, París Saint-Germain requirió de un tanto agónico de Kylian Mbappé para vencer ayer 2-1 a Brest.
Mbappé se libró de la trampa del fuera de juego para aprovechar un pase que le adelantó Lionel Messi a los 90 minutos. Tras hacerle una gambeta al arquero Marco Bizot, el atacante envió el esférico al arco vacío.
En realidad, Mbappé tuvo suerte de estar todavía en la cancha para ese momento. A los 85’, le había propinado una patada a Haris Belkebla, quien estaba ya tendido en el terreno.
“No estamos diciendo que perdimos por eso”, dijo el volante de Brest, Pierre Lees-Melou, en referencia a la expulsión que pareció ameritar Mbappé. “Pero me gustaría saber si todos los jugadores recibirán el mismo trato si hicieran eso. Le pedí una explicación al árbitro. Me dijo que había sido algo leve, así que me gustaría ver qué es una patada real”.
Mbappé cometió inicialmente una falta sobre Belkebla por detrás. Belkebla cayó al césped y sujetó una pierna del delantero, quien lo pateó en el abdomen.
El silbante mostró sólo cartulinas amarillas a ambos.
El PSG marcha como líder, con 11 puntos de ventaja respecto del Marsella.
El volante español Carlos Soler aprovechó un rebote para marcar a los 37’, luego que Bizot repelió un un disparo lejano de Mbappé.
Franck Honorat se escapó detrás del español Sergio Ramos para perseguir un balón servido por Romain del Castillo. Tras sacudirse a Timothee Pembele definió para el empate a los 44 minutos.
