Siempre que un torero recibe una cornada, se hace patente la expresión de que “están hechos de otra pasta”.
Ahora que ocurrió con el mexicano Isaac Fonseca en la final de la Copa Chenel, un certamen en que participaron varios diestros en busca de hacerse de cartel.
Lo de Fonseca fue excepcional: se proclamó vencedor tras cortar tres orejas en una tarde heroica en la que se quedó en solitario con seis toros por la cornada de dos extensas trayectorias en el muslo izquierdo que sufrió Juan del Álamo al quitar por gaoneras al sobrero de Ángel Luis Peña, el domingo pasado en la plaza de Colmenar Viejo. Fonseca sufrió un puntazo a la altura de la rodilla derecha tras ser prendido por el tercer toro, de Zacarías Moreno; sin embargo, el mexicano permaneció en el ruedo hasta pasear un total de tres trofeos en una tarde a cara de perro”.
Más sorpresas
Tras recibir el trofeo, el mexicano se fue al hospital, y fue entonces cuando causó más sorpresas.
En un texto publicado en su página, el portal mundotoro.com asienta:
“Isaac Fonseca es uno de los nombres que deja el fin de semana. El diestro mexicano protagonizó en la plaza de toros de Colmenar Viejo un gesto heroico al tener que hacer frente a seis toros en solitario tras la cornada de Juan del Álamo.
“Para más inri, Fonseca también fue herido y se mantuvo en el ruedo hasta el final del festejo una vez dado muerte a sus tres toros restantes. El parte médico confirmaba la inexplicable proeza. Según el parte facultativo, firmado por el doctor Crespo, sufrió una ‘herida por asta de toro en la cara interna del tercio medio del muslo derecho con una trayectoria de unos 18 cm, llegando a la cara anterior del fémur, además de varias heridas inciso-contusas en región bucal’”.
Enrique Crespo, por otro lado, no se explica cómo Isaac pudo matar los seis toros. “La cornada era muy extensa, le había desgarrado dos músculos y el pitón llegó hasta el fémur. El gesto heroico de Isaac, herido, no se lo explica nadie, sabiendo que quedaban en los toriles tres toros y que iba herido. Son cosas que sólo hacen los toreros, de ahí nuestra máxima admiración”, confiesa el galeno.
Al entrar a matar al sexto, de Palha, también fue volteado y “tuvo mucha suerte porque le pudo haber herido de gravedad, pero, afortunadamente, no fue así”, continúa el médico.
Mientras le operaban, el doctor Enrique Crespo hizo pasar a su apoderado del mexicano para que conociera el alcance real de la herida. “Las cornadas son muy engañosas, a veces sangran poco y hasta que no abres no sabes la extensión real”.
Lo de Fonseca y la realidad tiene sorprendidos a muchos, conocedores o no, de la fiesta de los toros.
