Pamplona estará tomada por los toros y la fiesta que Hemingway convirtió en un motivo de celebración universal se alista para estar otra vez en los ojos de todos.

Dos jóvenes mexicanos aparecen en una lista de consagrados matadores de toros que harán el paseíllo en el coso más festivo de la tauromaquia en una Pamplona en que hay más que corridas con hombres vestidos de luces y medias de colores.

Los toros descansan desde el pasado miércoles en los corrales del Gas, llegados desde las lejanas dehesas hasta la capital navarra para ser los protagonistas de la Feria de San Fermín, una de las fiestas más populares del planeta.

Este jueves, a las 12 del mediodía, el presidente del Club Atlético Osasuna, Luis Sabalza, tendrá el honor de lanzar el chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento, que marcará el inicio de nueve días de bullicio y diversión, encierros, festejos taurinos, comida, bebida, conciertos, fuegos artificiales y la alegría contagiosa de miles de personas, pamplonicas y foráneos llegados del resto de España y de los lugares más alejados del planeta, en torno a la figura del toro bravo. Es la feria de San Fermín, patrón de Navarra, la “Feria del Toro”.

Desde la tarde del pasado sábado, los corrales del Gas, cerca del casco antiguo, en el barrio de Rochapea, están abiertos para que, por el precio de 3.5 euros para los adultos y la entrada gratis para los menores de 12 años, los aficionados y curiosos puedan visitar los toros que correrán los encierros. Allí se aclimatan ya las reses de José Escolar, Cebada Gago, La Palmosilla y Fuente Ymbro, y tienen anunciada su inminente llegada las de Núñez del Cuvillo, Jandilla, Victoriano del Río y Miura.

Los toros no lo saben, pero toda la fiesta gira en torno a ellos. Así, el pasado 2 de junio, comenzó el montaje del vallado del encierro por las calles de Pamplona, ese recorrido de 848 metros, desde el Corral de Santo Domingo, la cuesta del mismo nombre, la plaza del Ayuntamiento, la calle Mercaderes, la de Estafeta, la curva de Telefónica y el callejón de entrada a la plaza de toros; en total, 900 postes, 2,700 tablones, 4,000 cuñas, 120 empalizadas y 80 puertas, todo ello sujeto con unos 10,000 tornillos.

Todo estará en perfecto estado de revista la mañana del día 7, cuando a las ocho en punto suene el cohete, y los toros de La Palmosilla sean los primeros en correr por las calles de Pamplona. Los animales se sorprenderán con la reluciente indumentaria blanca y la faja y el pañuelico rojos de los humanos que salen a su paso, abastecida por numerosos establecimientos de la ciudad, donde su puede comprar un pack completo por 20 euros.

A lo largo de la corrida, nueve puestos de atención sanitaria compuestos por profesionales de la medicina, enfermería y socorrismo, más ocho puestos de apoyo, 16 ambulancias y la enfermería de la plaza, integrados en total por 100 personas, velarán por la seguridad de los mozos y mozas que se atrevan cada mañana a sentir en su piel la respiración de los toros y cabestros.

Y lo más importante para el mundo taurino: los festejos. Si bien el corrido matutino es el referente de la pamplonada, la fiesta se centra en la plaza de toros, donde ayer se realizó la primera tarde, con una novillada de mucha intensidad.

Hoy se efectuará la corrida de rejones, con Pablo Hermoso y su hijo Guillermo a la cabeza, y el viernes la primera gran festividad con toros de La Palmosilla, con los diestros españoles Rafaelillo y Manuel Escribano, además de un joven mexicano que ha cautivado en Europa, Leo Valadez. La corrida dedicada al patrón (San Fermín, 7 de julio) siempre trae grandes acontecimientos.

Serán dos toreros mexicanos en el abono de San Fermín, pues entra, para el domingo 9, Isaac Fonseca, con los locales Adrian Torres y Román, con astados de Cebada Gago.

 

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