Estadio Monterrey. Domingo 4 de abril de 1999, rueda de prensa posterior al primer juego inaugural fuera de Estados Unidos y Canadá.
Cabizbajo, Bruce Bochy entró a la sala atiborrada de reporteros de todos lados, nosotros, por el Diario de Yucatán, casi al final.
Los Padres de San Diego acababan de perder el primer choque de la campaña, siguiendo una estela de derrotas que comenzó en la Serie Mundial de 1998, que les ganaron los Yanquis.
Bochy respondió a un reportero sobre cómo esperaba llevar una temporada que se antojaba difícil, con club con muchas caras nuevas: “Trabajando fuerte. Nunca dejar de pensar en eso”.
Pasaron los años, Bochy hizo campeón tres veces a los Gigantes de San Francisco y se fue del béisbol con su “misión cumplida”, larga lista de triunfos, anillos de Serie Mundial. Pero los Rangers de Texas le suplicaron que regrese para dirigirlos en un proyecto que, Bochy dijo, “se antoja interesante”.
Pero, igual que Phil Jackson cuando Shaquille O’Neal fue a buscarlo para que vuelva a dirigir a los Lakers en la NBA, Bochy les pidió a los Rangers lo mismo que, en aquella negra noche de abril de 1999 en Monterrey, dijo al reportero estadounidense sobre cómo alcanzar la meta: “Trabajando fuerte siempre”.
Y eso hicieron los Rangers todo el año. Se sobrepusieron a adversidades como perder a su principal contratación del año, el abridor Jacob deGroom, y lo demás fue eso: trabajar, trabajar y trabajar. En la Serie Mundial, perdieron a Adolis García, y aún así, siguieron pensando en el objetivo. ¡Todos!
Anoche, Bochy lo reiteró: “Este equipo trabajó duro todo el año”. Y el que trabaja tiene su recompensa, aunque pasen y pasen los años. Si los niños y jóvenes tomaran nota de eso, la vida sería menos complicada para ellos.— Gasper Silveira Malaver
