Logan Eschrich llegó a Búfalo para ser testigo de la tormenta de nieve, y se quedó para palearla ayer.
Tan pronto el profesional cazador de tormentas vio que los Bills de Buffalo invitaron a los fanáticos a ayudar a remover la nieve saturada en el terreno de juego del Estadio Highmark para su retrasado juego de postemporada ante Acereros de Pittsburgh, ahora programado para hoy al medio día, Eschrich no pudo resistirse.
Sollozando y temblando de frío, Eschrich detalló la aparentemente imposible faena que él y un estimado de 85 personas con palas afrontan mientras son compensados con 20 dólares la hora. Vientos que golpeaban a 30 millas por hora, y nieve que caía en promedio de cinco centímetros por hora.
“Hubiera sido imposible jugar. A duras penas se podía ver la siguiente fila. Y desafortunadamente continúa así”, describió Eschrich. “Hemos progresado excavando, pero no mucho”.
También indicó que los asientos estaban sepultados bajo la nieve y añadió que era muy peligroso viajar las apenas dos cuadras hasta el estadio desde donde acampó durante la noche.
El personal y los jugadores de los Bills permanecieron en casa ayer. Los Acereros arribaron en la tarde del domingo con restricciones de viaje levantadas en el Aeropuerto Internacional de Búfalo-Niágara y áreas norteñas del condado de Erie.
El excentro de los Bills Eric Wood remembró su primera experiencia con una tormenta de efecto lacustre en Buffalo en noviembre de 2014, que desde entonces ha sido denominado como “Snowvember”. La tormenta arrojó aproximadamente 2.1 metros de nieve sobre Orchard Park durante más de cuatro días llevando a que el juego en casa ante los Jets de Nueva York fuera reubicado a Detroit.— AP
