Dice Luis Álvarez Sanz que “ojalá que otras plazas, como la Mérida, pudieran atreverse a anunciar toros de verdad para sus corridas”.
Lo señala pensando en lo que para los criadores del hierro de Barralva significa mandar un encierro de diez toros como los que llegaron a los corrales del coso de la Avenida Reforma para la corrida que marcará el aniversario 95 del principal escenario de la tauromaquia en el Sureste del país.
“No lo digo solo yo, lo platican muchos. Ahora solo Mérida se atreve a llevar toros así, con este encaste. Ya quisiéramos los taurinos que en todas las plazas pueda verse un encierro de estas características”, comenta vía telefónica el criador de Barralva, cuyo encierro será parte de las festividades del aniversario, “lo que es muy especial para nosotros”.
El lote de diez toros (dos reservas) llegó el fin de semana a los corrales del coso, y desde que fueron embarcados en la dehesa, en el campo queretano, llamaron la atención por la presencia, típica del encaste español de Atanasio. Lo lidiarán este domingo los matadores mexicanos Juan Pablo Sánchez y Arturo Saldívar, junto con el español Román Collado y el venezolano Jesús Enrique Colombo.
“Hoy en día —sostiene— casi nadie se atreve a comprar toros así porque las figuras, o los que están arriba, no quieren ni ver encierros con estas características. Se necesita mucho para torearlos, pero antes eso no pasaba. Las figuras se enfrentaban a lo que se anunciara en carteles, no como ahora, que escogen qué toros van a lidiar, o no van a las plazas. Este es un encierro que podría torearse incluso para Las Ventas de Madrid”, explicó.
Álvarez Sanz recuerda la última vez que un toro de Barralva fue lidiado en la Mérida. “Lo toreó Rafael Ortega y le cortó un rabo, tenemos grabada en la memoria esa tarde en la Plaza Mérida”.
Se refería al 1 de diciembre de 2003, cuando se corrieron cuatro astados del hierro con sangre española. Igual, en noviembre de 2024 trajeron un toro a Motul con 700 kilos que fue bautizado como “Carabina 30-30”.
“Y ahora vamos con todo a la Mérida, desde que Alberto Basulto y Alberto Hagar nos dijeron que había la posibilidad de que fuéramos, nos alegramos mucho. Nos da gusto de verdad que haya empresarios así, que haya plazas como la Mérida, que su afición exija, porque solamente así se podrá regresar a la esencia de las corridas de toros: tiene que haber interés en el ruedo, que los toros lo propicien, que exista el peligro, el riesgo. No como ahora que todo es cuidado para el torero”.
Expresó que el estilo o forma del toro de Barralva “es de juego corto en el capote, peleonero con el picador, destacando mucho el tercio de varas, y en la muleta es para sacarle jugo. Tal vez no vas a esperar diez tandas con la muleta, pero sí puedes cuajarle cinco series, y eso puede ser suficiente para lograr un triunfo, para dar una tarde para el recuerdo”.
“Yo creo en que es a lo que tienen que apostar las empresas, por eso a veces los aficionados se van de las plazas, porque no tienen esa sensación que te da el toro de verdad”. Y agregó que incluso en España ahora se inclinan por toros del encaste Domecq que son otra cosa comparado con lo que es el Atanasio o el Murube.
El peso promedio del encierro para el domingo es de 502 kilos. “Suficientes kilos, para qué más”, dijo.
Destacó el cartel armado “para una tarde muy especial para la fiesta en México como es el aniversario de la Plaza Mérida. Hay toreros con pasta para lidiar esta corrida, esperemos que la gente pueda acudir porque el esfuerzo de meter cuatro toreros y ocho toros es grande”.
“Y van a ver cuando salga el toro por la puerta de los sustos. En la ganadería, en el campo bravo, se ven esplendorosos siempre; en el corral, no, pero la mejor manera de verlos es cuando salen por toriles y quedan libres en la arena… Será un espectáculo”, adelantó.— Gaspar Silveira Malaver


