Las ilusiones en la Fiesta comienzan cuando los niños juegan al toro y aprenden
Las ilusiones en la Fiesta comienzan cuando los niños juegan al toro y aprenden

Amigos aficionados…

El toreo tiene épocas, figuras distintas y evoluciones muy marcadas. Lo que no pierde, o no debe perder nunca, ni cuando ya los que escriben y los que leen, no estén aquí, es su esencia.

Alrededor de la fiesta de los toros se podrán encontrar muchas cosas. Hojeaba un libro del maestro José Francisco Coello Ugalde escrito a manera de homenaje al gran Pepe Alameda y vaya que las sensaciones de todo lo que se pudo ver en una primera revisada es para decir: ¡Cuánta literatura tuvo el “Sabio del toreo”! Ese es el indicador de que los toros son algo más que una simple corrida. Desmenuzar faenas, narrarlas… Librazo ese titulado “Del hilo de Ariadna al Hilo y summa del toreo” (año 2012). Tiene temas que merecería la pena contarles. La historia de Carmelo Pérez, el hermano de Silverio, por ejemplo; el valor de Rodolfo Gaona por encima de Joselito y Juan Belmonte.

Y a todo eso, volvemos a eso de que la tauromaquia tiene encantos de todo tipo. Revisaba las redes en días pasados y vemos a los niños que José Buenaventura Chuc, José Ventura para la Fiesta, enseña a torear en la Escuela Taurina de Calkiní. ¡Cuán importante es esa labor! Los niños sueñan con el capote en la mano y aprenden. Algo saldrá de ello.

Y, reiteramos, todo en el toreo tiene su valor. Las artes, como con Pepe Alameda y otros grandes, y los fundamentos del toreo, como enseñan Ventura en los niños y otros que quieren fomentar la tauromaquia.

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