Decía el “Borrego” Sandoval, un Salón de la Fama del Béisbol Mexicano, que una de las cosas que tiene este deporte es que te da siempre oportunidades.
La de los Diablos Rojos, por mística, es salir siempre a ser lo que han sido a lo largo de la historia. Esta temporada tienen un equipo que, se ha dicho, apantalla de manera especial porque aparecen en sus filas Trevor Bauer y Robinson Canó. El chiste, afirma José Luis Sandoval, es que los jugadores de peso hagan el papel para el que están aquí.
Canó encabezó la ofensiva con la que los pingos vencieron por segunda noche seguida a unos Leones que les costó trabajo meter las manos. El score, 6-2, puede arrojar varias lecturas.
Por ejemplo, los Diablos se fueron al frente 3-0 y al que dañaron para tomar esa ventaja fue a César Valdez, el as de la rotación de los Leones. Preocupación para las fieras, claro: en días seguidos les pegaron a las dos principales barajas del quinteto de abridores (el viernes, a Negrín, el sábado, a Valdez).
Y los Leones tuvieron poquísimo bateo: apenas cinco hits. No se veía por dónde podrían llegar las carreras. Menos con jonrones, pues está probado que vaya que es difícil sacarla del Estadio “Víctor Cervera Pacheco”. Pero Lázaro Alonso se enredó con un pitcheo de Jimmy Yacabonis y la mandó entre la pantalla gigante y el pequeño “Monstruo Verde” del jardín central.
Fue todo el ataque de los Leones, que en la nueva casa no han aprendido a ganar: tres series de cuatro perdidas. En esta estadía, van con cuatro derrotas en cinco partidos. No funciona el pitcheo, tampoco el bateo, presentan alineaciones parchadas (ayer jugó primera base Wálter Ibarra).
Y los Diablos, cuidado…
Si hablamos del tablazo descomunal de Alonso, faltarían adjetivos para los bombazos de los Diablos. Uno, de Aristides Aquino, que se fue sobre los espectaculares que aparecen fuera del estadio, en el izquierdo. Otro, de Robinson Canó, se fue tras las casas que están en el prado derecho.
Y tan pronto los Leones respiraron, vinieron los pingos con mazazo de tres más en la novena. Así de fácil.
Canó, dice el “Borrego”, como su mánager Lorenzo Bundy, está disfrutando el juego. Esa es lo que Sandoval refiere como la segunda oportunidad. O sea, puede ser segunda, tercera, cuarta… cuantas sean, pero el dominicano, como Bauer, está siendo clave: batea .366 tras lo de ayer, en que se fue de 5-2, con tres impulsadas.
El México se fue con 13 hits y los Leones con solamente cinco. Mientras la “marabunta roja” está jugando suelta, lleva ocho éxitos seguidos, los melenudos están pasando tragos amargos por diversos factores, uno, las ausencias.
Hoy, a las 5, Orisdramer Despaigne abrirá por los Leones, en busca de salvar el honor. Por como comenzó la campaña para los melenudos, eso no estaba en los pronósticos.— Gaspar Silveira



