Amigos aficionados…

Lo vivido desde el arranque de la temporada 2024, entre ruedos mexicanos y europeos, deja ver que siempre tendremos figuras emergentes que serán el revulsivo para la fiesta de los toros.

A veces no toreros jóvenes, sino diestros que están apagados y, de pronto, dan un golpe de autoridad. Pasó en la Feria de San Marcos, en Aguascalientes, donde torearon a su estilo, gustando, matadores como Juan Pablo Sánchez y “El Payo”, y se dejaron ver Arturo Gilio, Diego Sánchez, Sebastián Ibelles, por mencionar a algunos.

Y así se fue adentrando la fiesta, de feria en feria, donde siempre las llamadas grandes figuras copan los carteles estelares, pero los de atrás, van listos para emerger tan pronto tengan un espacio. A “Aguas” llegaron los más famosos, a su estilo y comodidad, y no triunfaron.

Luego arrancó la campaña de España y, salvo en Valencia donde triunfó Roca Rey (y destacó en su encerrona Román), en las vitrinas especiales que son Sevilla y Madrid, fueron los de abajo los que levantaron la mano. En la Feria de Abril, Daniel Luque se destapó, y Miguel Ángel Perera resucitó, pero encantó el arte de Juan Ortega y el torerismo y valor a toda prueba de Manuel Escribano. El turno de Madrid no fue favorable a las estrellas. Morante, retirado ahora por problemas emocionales, arrastró la mala fortuna de Valencia y Sevilla hasta el ruedo de Madrid; Roca Rey estuvo tenue, Alejandro Talavante no terminó de reventar, y ni Manzanares, Sebastián Castella y Luque, pudieron alzar la mano. Los toros, cierto, no ayudaron, pero…

Y entonces, aparecieron los que quieren y a veces no les dejan gritar. Eso, me decía el maestro de las letras Andrés Amoros en Madrid una tarde de este San Isidro, “a veces detiene el avance de los que intentan”. Aquella corrida estaban Ángel abriendo y Ginés Marín cerrando, teniendo en medio a Emilio de Justo, quien, tras una paliza, hizo una de las grandes obras de la feria, sin trofeos. ¿Recuerdan a Juan de Castilla lidiando a los miuras? ¿Y al novillero Jarocho toreando al natural como si fuera un matador de años?

Grato el cierre, sin duda, con la confirmación de Borja Jiménez, pese al presidente, y luego la de Fernando Adrián en la Beneficencia. Para rubricar ese mes de Madrid, Paco Ureña y sus gestas. Lo del torero murciano va muy por arriba, con valor a toda prueba en la Corrida In Memóriam por el gran Antonio Chenel “Antoñete”. Los toros le han castigado y el domingo no fue la excepción: el sexto le pegó una paliza de órdago, pero volvió y, con una fractura de clavícula, pudo terminar una faena que le dio una oreja más que justa y el reconocimiento con el que todos sueñan: el grito de “torero, torero”, como cuando Escribano, tras la cornada de Sevilla, se fue a paso lento frente a toriles para recibir a un Victorino, con jeans de mezclilla porque le rompieron la taleguilla para revisarle los médicos.

Mucho ruido y pocas nueces de unos que, cierto, a veces con solo su nombre se llenan los tendidos, y perlas en capotes y muletas de los que buscan subir y apenas tienen migajas para sobrevivir. Así el toreo.

Pero la fiesta no solamente es en el ruedo y por tanto, se recibe con gusto la noticia de que, “extra temporada”, hoy habrá una tertulia más de las que organiza la Peña Taurina “Tinto y Oro”, con Francisco Campos y Óscar Massa a la cabeza (en aseguradora Axa, en avenida Cupules). Invitaron a Antonio Rivera Rodríguez, taurino de cepa, con cabeza y corazón, a hablar de lo que llaman “La liturgia taurina”, con el matador Jussef Hernández Medina. A las 8 de la noche abrirán toriles para “El tercio de banderillas”, de sumo interés para el aficionado.

Eso de poner banderillas es un tema grande, sin duda. Hay grandes ejecutores del segundo tercio, aquí y allá. Debe colgarse el “no hay billetes”, sin duda. Gaspar Silveira Malaver

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