El Diario intentó hablar con Willie Mays cuando llegó a Mérida para jugar un partido amistoso en el Parque Carta Clara en 1958. No fue nada sencillo, y de hecho resultó difícil sacarle plática al que fuera llamado un “GOAT” de la pelota.
Dos preguntas del reportero Mario Menéndez, rápidas respuestas y la cesión de la palabra de Mays a Beto Ávila, el mexicano que era estrella de las Ligas Mayores. Los detalles van aquí:
“Aunque nuestro público hace tiempo que alcanzó la mayoría de edad en asuntos deportivos, el arribo de las Selecciones de Mays y Sievers fue un acontecimiento peloteril en el aeropuerto. Pudo haber tenido más alto vuelo, pero el acerinado guardabosques de los Gigantes no sabe sacar jugó publicitario de su popularidad. En cambio, Beto Ávila…
Pero digamos que los peloteros de las Mayores llegaron a las 3:10 de la tarde en el semidirecto de la Mexicana de Aviación. Y al abrirse la compuerta del Douglas, salieron apresuradamente con dirección a los autobuses que los esperaban. Con un poco de táctica, con ese poco de ball-hoo que se usa en Yanquilandia, la llegada habría sido cosa extraordinaria.
-Hey, Willie… ¿qué impresiones tienes de México?, le preguntó el reportero al famoso centerfielder de los Gigantes.
“No tengo ninguna, yo vengo a jugar pelota; lo demás son pamplinas”, contestó Mays con displicencia.
Todavía, para hacerlo entrar en ambiente, el reportero, que lo vio jugar en el Polo Grounds cuando los Gigantes eran de Nueva York, lo halagó con el recuerdo de un formidable cuadrangular que el “wonder boy” disparó contra los Cardenales. Entonces, Mays sonríe…
¿Qué le parece San Francisco, su nueva casa?
“La gente me trata muy bien. Nosotros jugamos al béisbol, eso es todo”.
Willie, acerca de la gira…
Mays corta la conversación: “Pregúntale a Beto Ávila; él sabe tu idioma, y puede expresarse mejor que yo”.
Y contrastando con la evasiva conducta de Mays, nuestro compatriota Beto Ávila se acerca afablemente con la sonrisa en los labios y un tabaco veracruzano.
Beto, ¿cómo les ha ido en la gira?
“Muy bien, pero muy bien. Y a propósito, quisiera por medio de la prensa, saludar a la afición yucateca de la que tan grandes recuerdos tengo. Hace varios años me trataron aquí ‘a pedir de boca’”.
Don Isidro Ávila Villacís, leyenda de la lente, como Mays y Ávila lo fueron del mejor béisbol, los retrató en el aeropuerto al llegar y también cuando saltaron al diamante en la noche en la memorable batalla de estrellas en el Carta Clara.
