La selección danesa de balonmano masculino se alzó, ocho años después de colgarse el oro en Río, con su segundo título de campeón olímpico, tras imponerse ayer 39-26 a Alemania, en una final que los nórdicos sentenciaron en poco más de veinte minutos.
Y es que a poco más de siete minutos para la conclusión del primer tiempo, Dinamarca, ganador de los últimos tres mundiales, ya tenía el resultado a su favor con una diferencia más que contundente (19-9).
Una ventaja incomprensible sin las numerosas pérdidas de balón en las que incurrió el conjunto germano, que, obligado a arriesgar como nunca para encontrar el más mínimo resquicio en la defensa danesa, encadenó un fallo tras otro.
Concesiones que los daneses, liderados por los jóvenes laterales Mathias Gidsel y Simon Pytlick, autores de cuatro dianas cada uno en la primera mitad, no desaprovecharon para dejar sentenciada la final y convertir en un mero trámite el segundo período.
Los segundos treinta minutos del encuentro solo sirvieron para ponerle punto final a la carrera de Mikkel Hansen, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, que a sus 36 años se despidió de las pistas.
Un adiós que Hansen hizo desde lo más alto del podio olímpico.
Bronce español
La selección española no falló y se colgó, al igual que ocurrió hace tres años, la medalla de bronce, tras imponerse 23-22 a Eslovenia, gracias a una parada de Gonzalo Pérez de Vargas en los instantes finales del duelo.
No bastó con quedarse con un hombre menos para que los españoles dejaran escapar su ventaja de un gol con la que afrontaron el último minuto y medio de juego.
Eslovenia parecía tenerlo todo a favor tras disponer del último balón para igualar la contienda, tras una falta, sin embargo, no supo mover bien el balón y acabó tratando de forzar la prórroga con una disparo lejano de Borut Mackovsek, detenido por el guardameta.— AP Y EFE
